16/04/2024
08:20 PM

Empresarios, miedos y amenazas

Juan Ramón Martínez

Durante el año 2023, el discurso económico público, se ha centrado en el cambio de “modelo económico”, la contribución tributaria de los empresarios; y, la libertad de los mercados, para operar de acuerdo a las reglas de la economía.

El cuestionamiento de los incentivos fue muy mal enfocado. Se cayó en la trampa de las generalizaciones. Buenos y malos empresarios, fueron incluidos en canastas equivocadas. Satanizados unos. Olvidados los otros. Menospreciado el resto.

La discusión de la Ley Tributaria, a punto de concertarse, se vino abajo por la imprudencia del que olvidó que las declaraciones de los funcionarios, tienen enorme impacto en la creación de empleo, en la producción y la productividad nacionales. Por supuesto, cada una de estas cuestiones tuvo efectos diversos: las exportaciones han bajado, las importaciones disminuido. Reducción de la capacidad de compra de los consumidores; y aumento de las dificultades para obtener dólares, después que el gobierno usó de forma irregular las reservas nacionales.

Las predicciones para este año 2024, el tercero del actual gobierno, no son buenas. El sector público, sigue manejando un discurso anti empresarial. La secretaria de Finanzas, continúa propalando el concepto que el gobierno es el motor de la economía, relegando a un puesto subordinado al sector privado. Hay dudas entre los empresarios, sobre el futuro.

Marlon Ochoa, no da confianza en Finanzas. Los empresarios extranjeros, poco a poco, han ido moviendo sus utilidades al exterior, temiendo los riesgos de un “corralito argentino”.

La SAR, hace poco para mejorar la confianza. Los empresarios están a la defensiva, esperando el golpe y la agresión, fácil de ejecutar, enviando auditores ceremoniosos y amenazantes, que producen miedo e inseguridad en el corto plazo; y, ansiedades sobre el futuro.

Pero, lo peor es que, en vez de motivarlos, los empresarios han sido presentados como los malos de la película, pretendiendo dividirlos en categorías, para enfrentarlos, con enorme ingenuidad entre “malos” que tienen acceso al crédito bancario; y, “buenos”, -- la mayoría- con oportunidades en el crédito informal, escondiendo que este, es expresión de la iniciativa privada.

No hay señales de rectificación, necesarias en este momento delicado que vivimos; y en el que, el gobierno, no tiene las capacidades - y nunca las tendrá, como vemos en gobiernos “socialistas” latinoamericanos- para sustituir el sector privado; y desde un sector oficial planificado, dirigir la economía. El discurso del COHEP y sus líderes, no es - para algunos observadores-- todo lo enérgico que se necesita. Hay duda. Y, en consecuencia, reticencia justificada. Y temor que, frena la inversión.

El diálogo del gobierno con el sector privado, es necesario. Es visible que los empresarios están abiertos a la discusión; pero reclaman que se les respete y se les trate como a todos los demás, con educación; y, además, valorando el papel relevante suyo en la economía. Los empresarios, deben reconocer los peligros de la estatización; pero sin exagerar sus miedos, porque ello no ayuda ni a la defensa de sus intereses; y, menos para proteger la prosperidad del pueblo hondureño.

Deben valorar los peligros, pero, entender que el gobierno es formalmente incompetente - este y cualquier otro que le suceda en el futuro- para dirigir en solitario la economía nacional.

El “modelo cubano”, ofrecido por Rixi Moncada, está tan desprestigiado que, los economistas rusos no entienden como los cubanos siguen defendiendo los conceptos básicos de una economía estatal centralizada, en la cual, ni siquiera los chinos creen. Y menos los rusos, por supuesto.

Finalmente, los empresarios, debe abrirse hacia los formadores mundiales de opinión, tratando de incidir en ellos, con presencia y sugerencias imaginativas. Esta incidencia es, fundamental para empezar el año 2024.