Cuando le preguntaron al Marqués de Deffand (1697-1780) si creía en fantasmas, contestó: “No, pero les tengo miedo”. Todos hemos oído hablar de fantasmas y tenemos una imagen de ellos como unas formas envueltas en sábanas blancas y flotando en un castillo antiguo, arrastrando cadenas y lanzando gemidos.
Popularmente se cree que es el espíritu de algún individuo muerto hace muchísimos años que regresa a informar a los vivos de tesoros escondidos. Pero no siempre los relatos de fantasmas son tan positivos.
Los hay, según los “expertos”, desde los que aterrorizan a quien los ve, hasta los que hacen volar botellas, piedras y hasta pianos. En lo personal no creo en fantasmas. Sin embargo, José Ingenieros escribió “Él mismo creó el fantasma, y luego le tuvo miedo”. Y se refería a aquel joven que fabricó con sus pensamientos el fantasma de “Soy muy malo para las matemáticas”. Y ese fantasma le impide estudiar positivamente esa importante materia, acabando por bloquearlo mentalmente. Hay otro terrible fantasma: “No se puede”.
Este ha hecho más por paralizar la acción que quizá hasta la falta de recursos para realizarlo. En general el fantasma del “No se puede” ha detenido a tanta gente que a menudo se han visto sorprendentemente interrumpidos por alguien que venga ¡y lo haga! ¿Quiere otro ejemplo de fantasma? Yo he sido testigo de uno realmente absurdo. Mucha gente lo ha creado y luego le ha tenido tanto miedo que literalmente ha aterrorizado momentos cruciales de su vida y le ha restado decenas de oportunidades de realmente brillar y de hacerse notar. ¿Sabe cuál es ese fantasma? Adquiere diversos nombres, desde el “No puedo hablar en público”, hasta el “Me da pánico eso de dirigirme a una audiencia”. Yo no creo en estos fantasmas, y tengo razones para ello. He enseñado el Curso Dale Carnegie por muchos años ya, y he visto a hombres y mujeres eliminar sutilmente ese fantasma. Y ya libres de él, los he visto ponerse de pie ante grupos grandes y pequeños, hablar con convicción y hacer valer sus ideas.
Haremos bien en revisar nuestras ideas acerca de estos fantasmas.
LO NEGATIVO: Dejarnos influir negativamente, y crear fantasmas que disminuyen nuestro potencial.
LO POSITIVO: Atacar estos absurdos fantasmas con ideas positivas y acción, y liberarnos de ellos.