16/04/2024
09:32 PM

¿Cargas o bendiciones?

Jibsam Melgares

Una antigua leyenda cuenta acerca de tres hombres y sus sacos. Cada uno tenía dos sacos, uno atado frente al cuello y el otro atado en la espalda. Cuando le preguntaron al primer hombre qué había en sus sacos, contestó: “En el saco sobre mi espalda están todas las cosas buenas que mis amigos y mi familia me han hecho. Las guardo atrás para no perderlas. En el saco del frente están todas las cosas malas que me han sucedido. Lamentablemente, por tenerlas siempre enfrente siento la tentación de detenerme y abrir el saco para pensar constantemente en como las cosas que con-tiene han afectado mi vida”.

Esta respuesta explicaba por qué este primer hombre avanzaba muy poco en su camino, se enfocaba desmedidamente en reflexionar sobre las cosas desafortunadas que le habían sucedido en el pasado.

Cuando le preguntaron al segundo hombre acerca de sus sacos, este contestó: “En el saco del frente están todas las cosas buenas que he hecho. Son muchas y me hacen lento. Pero me gusta exhibirlas para que los demás vean que no soy cualquier persona. En el saco de la espalda mantengo todos mis errores y ofensas. Quisiera deshacerme de ellos para poder avanzar mejor, pero no quiero que los demás se den cuenta que me he equivocado en haberlas cargado todo este tiempo”.

Cuando le preguntaron al tercer hombre por sus sacos, respondió: “El del frente es maravilloso. En él guardo todos los pensamientos positivos que tengo acerca de las personas, todas las bendi-ciones que he experimentado y todas las grandes cosas que otros han hecho por mí. El peso no es problema. El saco es como las velas de un barco: me impulsan hacia adelante. El saco de la espalda está vacío. No hay nada en él. Le hice un gran hoyo en el fondo. En él pongo todo lo malo que pienso acerca de mí, o que oigo de otros. Todo esto entra por un lado y sale por el otro, por lo que no cargo nada de peso extra”.

Y usted, querido lector, ¿qué está cargando en sus sacos?