El 14 de noviembre de 1969, en el Centro Kennedy el tiempo era muy malo: llovizna, nubes bajas y amenaza de tormenta eléctrica. Dos descargas se abrieron paso hasta tierra, justo en el segundo 37, cuando cápsula y cohete ascendían.
El encargado de monitorear los sistemas eléctricos era el ingeniero de 26 años John Aaron, quien sería uno de los protagonistas en el accidentado retorno del Apolo 13, pues probablemente era el único que había visto ese problema antes, en una simulación, y conocía de la existencia de una batería de reserva.
Nadie sabía de qué estaba hablando cuando dijo “SCE en AUX”. SCE era un oscuro conmutador en la nave apenas utilizado. Desesperadamente, Alan Bean lo buscó en su zona del panel y lo accionó: todo volvió a la normalidad.
El Apolo 12 logró el objetivo más relevante: realizar el primer alunizaje de precisión. Pete Conrad y Alan Bean pudieron posar el módulo lunar Intrepid en el Océano de las Tormentas, a tan solo 164 metros de la sonda Surveyor III, enviada a la Luna en 1967.
Tiempo después, Alan Bean voló como comandante de una de las misiones Skylab. Después se retiró de la Nasa para seguir una carrera de pintor, su otra gran afición. Alan Bean ostenta el reconocimiento de ser el único pintor que ha visitado otro mundo.
Conrad falleció en 1999, Gordon en 2017 y Bean en 2018. Alan Bean, cuarto ser humano en pisar la Luna, al ejecutar la instrucción del ingeniero John Aaron, evitó el fracaso de la misión del Apolo 12.