Poder geopolítico

José Pontijas, de la Universidad Alcalá de Henares, sostiene que los efectos de la pandemia han empezado a hacer más visibles a dos agentes de cambio a nivel geopolítico, fundamentales e interconectados, que ya estaban presentes antes de la pandemia: la regionalización /relocalización, y la desvinculación o separación.

La regionalización/relocalización se vería posiblemente acentuada por la necesidad de asegurar la cercanía y acceso de los bienes considerados estratégicos, a las zonas de consumo y por la prioridad que algunos de ellos recibirán para que sean producidos en los Estados originarios, evitando una dependencia crítica de otros Estados.

Con la desvinculación, Estados Unidos pretende separar a China del acceso a la tecnología occidental. El objetivo es salvaguardar intereses estratégicos preservándolos del pretendido predominio chino, evitando así su prevalencia sobre otros ámbitos tecnológicos que pudieran reforzar su superioridad estratégica.

Tras décadas de globalización creciente (en comercio, movimientos de capital y personas), parece que la tendencia ha girado hacia la “desglobalización”, impulsada también por la competencia estratégica entre Estados Unidos y China.

Será durante la fase de recuperación económica cuando se producirán los cambios geopolíticos. Aunque todos los Estados se verán afectados por el decaimiento de la economía mundial, frente a los que ya están saliendo de sus efectos o han sido poco afectados, se encuentran los que todavía se debaten por hacerlo.

Es decir, la recuperación económica jugará un papel importante en el reposicionamiento de cada una de las grandes potencias y, por lo tanto, el desplazamiento o no, de los equilibrios de poder geopolítico.