España un refugio migratorio con limitaciones

España se presenta como esperanza migratoria, aunque no todos encuentran las mismas puertas abiertas.

  • Actualizado: 02 de enero de 2026 a las 16:21 -

Por Jason Horowitz / The New York Times International

Valencia, España — En un restaurante de la costa este de España, Luz Fanny Arce Campiño, de 53 años, meneaba un rico guiso y describía cómo su hogar europeo adoptivo había eclipsado a Estados Unidos como el destino más deseado por amigos y familiares en Colombia.

Tras llegar a Madrid en avión y convertirse en “otra inmigrante ilegal” al exceder su visado, dijo Campiño, comenzó su residencia en el pequeño pueblo de Paiporta y consiguió trabajo en el restaurante de su hermano. Ahora, el Gobierno le ha concedido estatus legal y una vía para obtener la ciudadanía española.

“Estoy contenta”, dijo.

Crimen en ascenso cambia la vida en Latinoamérica

A diferencia de Estados Unidos y algunos vecinos europeos caracterizados por sus férreas posturas migratorias, el Gobierno de izquierda de España se ha proyectado como el nuevo crisol de culturas de Occidente. Ha acogido con los brazos abiertos a los inmigrantes, particularmente a los latinoamericanos que hablan el idioma de España, comparten su religión y comprenden su cultura. Incluso los activistas que dicen que esa cálida bienvenida no se extiende a muchos africanos reconocen que España es un caso excepcional en un continente que cierra sus puertas.

El Gobierno afirma que su motivación se debe en parte a valores progresistas y al recuerdo de la emigración española a Latinoamérica, particularmente durante la dictadura franquista. Sin embargo, su aceptación de los migrantes, dice el Gobierno, también refleja la realidad de las bajas tasas de natalidad y la escasez de trabajadores locales que permiten financiar las cuantiosas prestaciones sociales.

Los más de 3 millones de trabajadores extranjeros que tiene España —más de un millón habiendo llegado desde que el Presidente Pedro Sánchez asumió el poder en el 2018— han contribuido a convertir al País, según algunos indicadores, en la economía de crecimiento más vertiginoso de la eurozona. “O te abres y creces, o te cierras y te encoges”, afirmó Sánchez.

Los activistas migratorios argumentan que aún hay mucha distancia entre la retórica exaltada de Sánchez y la realidad.

Muchos latinoamericanos se quejan de una mirada colonial persistente y presuntuosa.

Activistas en España afirman que los africanos no reciben el mismo trato que otros migrantes. Un ghanés en Valencia.

Y aunque el Gobierno reconoce que tiene una habilidad poco común, envidiada por algunos de los líderes de extrema derecha de Europa, para atraer a una población que puede asimilarse más fácilmente, los activistas dicen que el Gobierno arrastra los pies respecto a una petición en el Parlamento para declarar una amnistía y otorgar estatus legal a aproximadamente 500 mil inmigrantes indocumentados, en su mayoría latinoamericanos.

Los detractores también acusan al Gobierno de una flagrante doble moral. Muchos latinoamericanos llegan en avión con visas de turista, se quedan más tiempo del permitido y esperan encontrar una vía hacia la legalización. A menudo lo hacen. Muchos africanos, en cambio, llegan en barco y sin papeles, y se topan con controles fronterizos, puertas cerradas o un purgatorio de burocracia.

Sánchez rechaza la crítica, afirmando que el Gobierno no está incentivando a un grupo sobre otro.

Elma Saiz , Ministra española de Inclusión, Seguridad Social y Migración, añadió en una entrevista reciente que todo el ruido antiinmigrante de la derecha equivalía a una desesperada distracción de lo que era un claro ejemplo de éxito.

“España es una luz de esperanza”, dijo.

Para España, la admisión de inmigrantes tiene innumerables ventajas.

Sin inmigrantes, afirmó Saiz, España “se paralizaría”.

La batalla por el voto latino

También existe una motivación política para tratar bien a los nuevos inmigrantes. Muchos constituyen una base electoral potencial en un País profundamente polarizado, y la Oposición conservadora, que incluye al antiinmigrante, antimusulmán y creciente partido Vox, ha cortado vigorosamente a los latinoamericanos, especialmente a los venezolanos escépticos de las políticas socialistas de su País.

Carlos Flores , diputado de Vox por Valencia, afirmó que no tendría ningún problema en priorizar a ciertos grupos de inmigrantes porque, en su opinión, un jubilado noruego, un expatriado estadounidense o un venezolano adinerado representan “cero problemas”. Dijo que lo mismo puede decirse de los “trabajadores inmigrantes” de latinoamérica en quienes confiaron en el cuidado de sus padres ancianos.

Pero argumentó que la ideología progresista del Gobierno lo cegaba a lo que él consideraba la incompatibilidad cultural de los migrantes africanos.

Las encuestas sugieren que el mensaje de Vox tiene un alcance cada vez mayor.

José Bautista contribuyó con informes en este artículo.

©The New York Times Company 2025

Te gustó este artículo, compártelo
Staff NYTimes
Staff NYTimes
Contenido exclusivo

The New York Times International Weekly es una publicación periodística exclusiva y de clase mundial de The New York Times. Sus reportajes abordan una amplia temática: tendencias, política, análisis, ciencia, tecnología, arte, diseño y estilos de vida.