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“Laura”, el robot hecho en Camasca, Intibucá, que conquistó el mundo

Cinco estudiantes del instituto Santo Tomás de Aquino, a pesar de carencias, demostraron sus habilidades en competencia mundial Instan a los jóvenes a no ponerse límites.

Diferentes equipos de alumnos del instituto Santos Tomás de Aquino han participado por tres ocasiones en competencia mundial de robótica.
Diferentes equipos de alumnos del instituto Santos Tomás de Aquino han participado por tres ocasiones en competencia mundial de robótica.

INTIBUCÁ.

Tras dejar atrás su pueblo natal en Camasca, Intibucá, y emprender un largo viaje de miles de kilómetros hasta Dubái para participar en la competencia mundial First Global Challenge, cinco estudiantes del Instituto Departamental Santo Tomás de Aquino no imaginaron que tocarían la gloria con su robot “Laura”.

Dulce María Díaz, Alex Reyes, Jair Games, Elí Alfredo Cardona y Julián Adolfo Meza, con edades de entre los 15 y 18 años, son alumnos del primero y segundo de bachillerato en Humanidades, Informática y Contaduría que lograron el primer lugar de Latinoamérica en la competencia mundial de robótica.

Momentos en que el equipo hondureño demostraba las habilidades de su robot “Laura”.

Además, el grupo, acompañado por cuatro adultos asesores, recibió el segundo lugar como mejor historia y trayectoria de equipo y el 15 lugar en el ranking mundial al competir con Laura, diseñado para la limpieza de los océanos a través de la eliminación de los micro y macro contaminantes.

LA PRENSA se trasladó al municipio de Camasca para conocer la experiencia y cómo se prepararon para el evento mundial.

El instituto está en el barrio El Campo, en el municipio de Camasca, al sur de Intibucá.

Henglyns Herderson Lemus, docente en Informática e instructor de los alumnos participantes, dijo que las Oportunidades del océano fue el tema principal del evento mundial en Emiratos Árabes, adonde llegaron 200 equipos de 175 países.

“Mi experiencia fue muy grande, ya que junto con los alumnos trabajamos en equipo para lograr el objetivo. Tuvimos mucha disciplina y concentración, motivando a los jóvenes para que no lo hicieran solo por competir. La mentalidad que se les transmitió fue la de ganador, de superar cualquier obstáculo”, indicó.

El equipo viajó hasta Dubái, en Emiratos Árabes Unidos.

El docente contó que el proyecto comenzó desde febrero. “Hicimos reuniones para seleccionar a alumnos viendo su potencial y también su historial académico. Viendo sus calificaciones para ver si eran responsables se hizo una preselección”.

El propósito de “Laura” es descontaminar el océano. Se compone de tres secciones, el primer componente succiona bolitas, el otra las eleva y el tercer elemento es un depósito y una barca llamada procesadora.

El docente dijo que en el colegio no tienen la carrera de Robótica, pero sí la de Informática. “Aprendimos todo desde cero, no teníamos experiencia de nada, pero a medida que aprendíamos fuimos desarrollando el robot”.

Dulce María Díaz (de 16 años), estudiante del segundo año de Bachillerato en Informática, recordó que se involucró en el proyecto para aprender, ya que no tenía ningún conocimiento en robótica. Al recordar la experiencia en Dubái dijo: “Fue muy bonito porque compartíamos con personas de otros países y eso nos llevó a buscarle soluciones a los problemas que se están dando mundialmente. Para que estos proyectos puedan seguir deben tener el apoyo de todos”.

Alex Reyes, también de 16 años, reconoció que siempre tuvo la aspiración de formar parte del equipo y al final resultó siendo seleccionado de entre otros estudiantes.

Reyes es criado por su abuela y apoyado económicamente por unos tíos. “Aprendí a trabajar en equipo, a desarrollar muchos valores; fue algo sumamente importante para mi vida. Yo les digo a los jóvenes que entreguen lo mejor de sí mismos, que se enfoquen en el objetivo que quieran lograr y nunca darle atención a los comentarios que buscan dañarlos”, recomendó.

Emilia Lemus, directora del instituto, le agradeció a Dios por la oportunidad que les dio a sus alumnos de competir con países industrializados y económicamente poderosos y a la organización internacional Hombro a Hombro por su apoyo financiero.

“Me siento muy bien de ver cómo los jóvenes a pesar de los lugares donde viven, tan pequeños y tan remotos, tienen la capacidad de desenvolverse en diferentes habilidades y destrezas en tecnología, matemáticas, ingeniería y programación, jóvenes que vienen de familias de bajos recursos económicos”, agregó.

En 2017, el equipo de alumnos del Santos Tomás de Aquino participó en la primera competencia mundial de robótica en Washington, EUA, con un robot cuya función era la de purificar el agua, obteniendo en esa ocasión el puesto número 40 de 160 países participantes.

En la segunda competencia robótica a nivel mundial de 2018, en la Ciudad de México, los alumnos obtuvieron el lugar número 16 y la medalla de plata por su diseño de robot.

Para 2020, los alumnos del Santo Tomás de Aquino esperan el apoyo de otras instituciones públicas o privadas para poder participar por cuarta vez en el magno evento mundial.