Dos jóvenes de El Progreso, Yoro, identificadas como Kensy Mairena, de 21 años, y Elsa Mireya Díaz, de 25, así como una bebé de tres meses y un hombre mayor aún no identificado, son las cuatro víctimas registradas en Danlí, El Paraíso producto de las lluvias.
Las jóvenes que viajaron hasta la zona oriental del país para visitar a una amiga, perecieron arrastradas por las embravecidas aguas que al comienzo de la noche del miércoles bajaron desde la montaña Apagüiz.
Los cuerpos de las jóvenes que se ahogaron fueron recuperados ayer por la mañana varios kilómetros abajo de la quebrada “La Virgen”.
Desolación en Danlí
El torrente también dejó a su paso destrucción en los barrios del cuadrante noreste de “La Ciudad de Las Colinas”.
Al otro lado de la montaña también resultaron dañadas viviendas, carreteras y se anegaron los vados en las aldeas de Linaca, Araulí y Las Ocobas, sitio conocido como el “altiplano danlidense”.
La tragedia también llegó a la colonia 16 de Mayo, adonde una pared de adobe aplastó a una bebita Génesis Mitchel Colindres, de apenas tres meses de edad. La bebé murió en forma instantánea a pesar de que su madre y unos vecinos la sacaron muy rápidamente de debajo de los escombros. La madre también resultó con golpes.
Pudo haber sido peor
Debido a la magnitud de la tormenta, la tragedia quizá pudo ser mayor. “Gracias a Dios, los muertos son pocos para la magnitud de este desastre”, dijo el alcalde de Danlí, José Antonio Urrutia, mientras evaluaba los daños que unas pocas horas de lluvia dejaron en al menos 16 barrios y colonias de la ciudad.
Urrutia pidió ayuda. Afirmó que la ciudad no puede sola con la emergencia y pidió auxilio al Gobierno, así como la solidaridad de los habitantes de la ciudad de Danlí y de otros municipios para socorrer a los cientos de damnificados que se contabilizaban hasta ayer.
La Municipalidad, los bomberos, la Cruz Roja y los efectivos de la Brigada 110 se dedicaban ayer a albergar a los afectados. Trabajaron también en restablecer las vías dañadas para acceder a los lugares adonde se necesita socorro.
Hasta el mediodía de ayer se habían establecido cuatro albergues en escuelas e iglesias de la ciudad.
Mientras tanto, el comisionado de Copeco, Lisandro Rosales, se encontraba desde el amanecer en la ciudad de Danlí ayudando en las tareas de salvamento y reubicación de los damnificados. Rosales dijo que Copeco auxiliará a los danlidenses, pero advirtió que los recursos son limitados.
Los testimonios de los sobrevivientes son desgarradores y se repiten a lo largo de los barrios y colonias en los márgenes de la quebrada que baja desde la Piedra de Apagüiz y traza un arco en el cuadrante noreste de Danlí, esa quebrada recibe varios nombres según avanza aguas abajo.
Luisa Rojas, habitante de la Reforma por Bajo, dijo que lo perdió todo, absolutamente todo y sólo pudo salvar a sus tres pequeños hijos.
“Yo salí porque me ayudaron a salir, porque me quedé paralizada, en mi casa se cayó todo, todo, todo”, repetía la mujer entre lágrimas, mientras agregaba que todo fue tan rápido que aunque llamó a su familia ellos no pudieron llegar a tiempo para auxiliarla.