Comenzó arrastrando cables e instalando luces como asistente de cámaras de Televicentro. Ahora Samuel Martínez es la estrella del programa El Cuarto de Luis donde hace el papel de Moncho, un tipo vividor que siempre recibe su lección por sus pillerías.
Se graduó como técnico en electricidad en La Ceiba, donde vivió una temporada pero nunca se le abrieron las oportunidades para ejercer este trabajo como si la televisión lo estuviera esperando.
Sencillo, alegre y a veces serio, este capitalino, que vivió parte de su niñez en la colonia Kennedy, dice que Moncho surgió de la nada.
“Cuando Luis (Rodríguez) decidió montar el programa le sugerí hacer un personaje que fuera malhablado, anduviera en la rebusca y siempre terminara mal”, manifestó. No hubo necesidad de extensos ensayos ni de guiones estudiados. De repente, Samy se puso una peluca y una camisa arrugada y salió a la calle a hacer de las suyas como Moncho.
“Nos subimos en un bus con el camarógrafo, entonces Moncho se hacía el papo para no pagar y como consecuencia lo tiraron del bus en marcha”.
A veces en los mismos lugares donde hace su actuación pide a las personas allí presentes si quieren participar. Asumiendo el papel de Moncho les dice: ¡ hey loco ! ¿querés salir en la tele? y así forma un elenco improvisado.
Manifestó que los gestos de Moncho y ese “¡uy, brother!” son de su creación aunque cada sketch del programa lleva una pizca de la creatividad de todos y cada uno de los que intervienen en el mismo.
“Si critican a Moncho, lo juzgan o lo difaman, es culpa de todos”, dijo refiriéndose a los comentarios a veces negativos que suelen darse sobre el programa. “Sabemos que no le podemos caer bien a todo el mundo. Hay quienes nos pueden tildar de vendidos, payasos, chabacanes y hasta maricones, pero es mucha más la cantidad de gente que nos apoya. Si nos critican, no nos molesta porque eso significa que nos ven”.
Su hija no quiere a Moncho
Hay una persona a quien Moncho sí quisiera agradarle, pero ella lo rechaza y ni siquiera puede verlo. Se trata de Marcela, la hija de Samy, que tiene solamente cinco años y se pone a llorar cuando su papá le habla y le hace gestos como Moncho.
Por fin, Moncho comenzó a llamar la atención del público en Cadena 7 y 4 de Televicentro en “El cuarto de Luis”, que ha resultado exitoso y controversial.
“No creí que llegaríamos a ser tan famosos y que se ligara tan bien el personaje con la realidad que queríamos presentar”, expresó.
Agregó que jamás había estado frente a una cámara ni ha recibido clases de actuación.
“La mayoría de mis actuaciones son espontáneas, es casi como improvisar, no hay mucha planificación”, expresó.
Explicó que cuando surge una idea sobre alguna situación embarazosa de Moncho, le dan unos retoques entre todos y se echa a rodar.
“Si nos equivocamos en plena actuación, nos reímos de nosotros mismos y eso le da otro toque humorístico al programa. Entre más metemos la pata, más nos divertimos y burlamos de nosotros mismos”.
Recordó que uno de los sketch que más les ha gustado a los televidentes es uno que hicieron por el Día de la Madre porque en él Samy hace también el papel de su propia mamá.
Como Moncho no tenía qué regalarle a su mamá inventó una treta para conseguir el regalo sin ningún costo.
Llegó a una residencia y logró que la doméstica le entregara un televisor con el cuento de que lo llevaría a reparar por encargo de la patrona.
La madre recibió agradecida el presente de su hijo, pero cuando se dio cuenta de la forma como lo había obtenido le dio la paliza del siglo. “Ya vieron cómo la madre insultaba a Moncho cuando lo obligaba a devolver el aparato. Es la típica señora malhablada de nuestro pueblo y por eso también Moncho es malhablado”.
En ese episodio, la que acaparó la simpatía de los televidentes fue la mamá por su gesto de honradez, recordó Samy, que hizo ambos papeles.
“Hemos tratado de bajarle el tono al lenguaje del personaje por los niños que ven el programa, aunque se transmite de noche. La verdad es que los hondureños son malhablados, lo único es que nosotros lo decimos frente a las cámaras y los demás en la calle o en su casa”.
Bailando por un sueño
Samuel Martínez deslumbró también a su público por su participación en el certamen televisado “Bailando por un sueño”, cuando ganó un premio, aún sin saber lo que estaba haciendo.
“Nunca recibí clases de baile, nunca aprendí a bailar, acepté participar sin saber lo que estaba haciendo, pero valió la pena hacer el ridículo durante dos meses por la causa que defendía”.
El sueño por el que bailó Samy ya se está cumpliendo. Pronto tendrá su propia casa una familia de Soroguara que tiene seis hijos, tres de ellos con parálisis cerebral. Para practicar la terapia que ellos requieren, la casa contará con un cuarto acondicionado con el equipo necesario.
“Lo más difícil no era tratar de bailar bien, sino saber que había una familia que estaba esperando que yo tuviera éxito”, expresó Samy, quien también tiene un hijo de siete años con retos especiales.
Samy guarda en su pequeño estudio la camisa estropeada por las batallas callejeras que ha librado Moncho desde que salió al escenario y su peculiar peluca. Dice que cuando muera “quisiera que me enterraran con mi peluca y mi bandera del Motagua”.
El programa creció con las parodias de Mel
Las parodias de Manuel Zelaya y Roberto Micheletti que hicieron los actores de “El cuarto de Luis” debido a los acontecimientos del 28 de junio de 2009 hicieron crecer la popularidad del programa.
Sin embargo, también le valió la aversión de la gente simpatizante del expresidente que miró aquello como una afrenta contra su líder, dijo Samuel Martínez.
“No lo hicimos porque estábamos contra Mel, sino porque allí teníamos mucho que explotar y lo explotamos. Muchos lo tomaron a mal, pero también muchos lo disfrutaron”, expresó Martínez.
Agregó que como Moncho es un personaje apolítico, se mantuvo al margen de esa situación, aunque Samy hiciera el papel de otros personajes.
“Nos tildaban de golpistas, pero no se fijaban en que también nos burlábamos de Micheletti”, dijo.
Sostuvo que la casa televisora jamás les dio directrices de lo que debían hacer.
“La empresa no nos obligó a hablar bien o mal de alguno de los dos (Micheletti y Mel).
A Mel lo pusimos a saltar la frontera cuando quiso entrar en Honduras porque nos parecía absurdo lo que hacía. Se metía bajo la cadena y luego volvía a salir”.
Agregó que les resultó difícil parodiar todo lo que estaba sucediendo, pero se divirtieron mucho haciéndolo.
“El cuarto de Luis” es idea de Luis Rodríguez, que prefirió llamarlo de esa manera porque un cuarto puede ser el de su casa, la oficina de su trabajo o cualquier otra habitación, explicó Samy.