De los 7,570 casos detectados de personas con sida en San Pedro Sula, apenas tres mil están en programas de control y reciben tratamiento el resto no recibe atención médica.
Esas estadísticas son parte del último boletín epidemiológico del departamento de Infecciones de Transmisión Sexual VIH/Sida distribuido por la Secretaría de Salud.
“Los índices de personas infectadas son muy altos todavía. Sentimos que se ha avanzado en la lucha contra esta enfermedad, pero todavía hay mucho trabajo por hacer porque es muy preocupante que en esta región no sepamos dónde están más de tres mil pacientes contagiados”, dijo la doctora Luisamaría Pineda, epidemióloga del hospital Mario Rivas.
La doctora también es directora del Centro de Atención Integral, CAI, para pacientes que viven con VIH/sida y están dentro de ese centro asistencial.
“Es preocupante, pero muchas personas andan por ahí sin saber que padecen la enfermedad del VIH y no es por falta de información o recursos que no se hacen la prueba, la verdadera razón es que tienen temor y algunos prefieren no saber porque dicen que si se dan cuenta de que están infectados, se matarán o se morirán antes de aflicción, pero es una actitud irresponsable no hacerse la prueba y tratar de ignorar su condición”, aseguró Pineda.
La epidemióloga consideró que es un riesgo tener a tantas personas con VIH fuera de control porque pueden seguir esparciendo el virus y acelerar el proceso de desarrollo de la enfermedad en ellos mismos; por eso exhortó a todo paciente que se mantiene anónimo y alejado de los CAI de la ciudad a que se acerque a esos centros para recibir atención médica y charlas de instrucción.
“Como país, según los últimos estudios, teníamos el quinto lugar en toda Latinoamérica, así que debe ser una prioridad para nuestra sociedad y nuestro Gobierno luchar brindando información y educación para reducir los contagios”, dijo la doctora.
La directora del CAI del Rivas criticó a quienes se oponen a que se brinde formación sexual en las instituciones educativas, considerando que su opinión es no hacer ni dejar hacer a los demás un esfuerzo por educar a la población.
Aún hay discriminación
“El VIH/sida es una enfermedad de la que se ha brindado mucha información, pero sigue siendo incomprendida. La discriminación es una realidad. Normalmente no se contrata a personas infectadas, por ejemplo”, explicó la epidemióloga.
Luisamaría Pineda aclaró que es falso que alguien pueda infectarse por el simple contacto de manos, por un beso, por utilizar el mismo sanitario y comer en el mismo plato con un paciente de VIH, pero a pesar de estar en el año 2011 mucha gente todavía no lo entiende o se niega a creerlo.
“Se debe dejar de hacer a un lado a quienes tienen esta enfermedad. Son seres humanos que tienen necesidades como todos los demás”, declaró la doctora.
“Cada generación comienza a tener relaciones sexuales a edades más tempranas y la falta de formación preventiva los expone a contagiarse”, aseguró la epidemióloga. Otro factor perjudicial es la falta de comunicación en los hogares sobre el asunto.
“La sexualidad es tabú en nuestra sociedad. El 35 por ciento de las embarazadas en el Rivas son adolescentes y eso habla de la ignorancia con que llegan los menores al tener relaciones”, declaró Pineda.
Atención de mujeres embarazadas
El Centro de Atención Integral del hospital Mario Rivas atiende a personas que viven con el VIH/sida. Este centro es el más grande de San Pedro Sula y de la costa norte. En sus instalaciones se atiende a 2,500 personas y el personal ofrece tratamientos a los pacientes según su estado con respecto al virus.
A los que ya están en la etapa avanzada de la enfermedad se les brinda tratamiento retroviral para retrasar el desarrollo del virus y mejorar su calidad de vida.
El CAI cuenta con un programa de control y supervisión para las mujeres embarazadas que padezcan el VIH.
A las futuras madres se les da atención especial y un plan de seguimiento preventivo para reducir los riesgos de que contagien a sus hijos con el VIH. El programa para embarazadas consta de cuatro pasos: suministro de retrovirales, parto por cesárea, no dejar que la madre dé leche materna al recién nacido y tratamiento profiláctico o de prevención. Por estos servicios sólo pagan 10, 15 ó 20 lempiras en el Rivas.
Se estima que las embarazadas con VIH que no siguen el programa de control tienen 35% de posibilidad de contagiar a sus bebés con el virus, mientras que al seguir el procedimiento proporcionado por el CAI reducen ese riesgo hasta el 1%.