04/04/2026
07:52 PM

Toribio y su lucha por vivir

La vida no ha sido fácil para Toribio del Cid, desde su nacimiento presentó deformaciones congénitas que le impidieron llevar una vida normal. Sin embargo, a pesar de sus limitaciones, desde pequeño Toribio supo que tenía que luchar por sí mismo.

    La vida no ha sido fácil para Toribio del Cid, desde su nacimiento presentó deformaciones congénitas que le impidieron llevar una vida normal. Sin embargo, a pesar de sus limitaciones, desde pequeño Toribio supo que tenía que luchar por sí mismo.

    Toribio nació un 24 de abril de 1948 en Concepción, Intibucá, a sus 55 años y con 10 hijos, trabaja arduamente en la carpintería, único oficio que logró aprender desde niño.

    De la comunidad de Concepción se trasladó a Colomoncagua, donde ha permanecido la mayoría de su vida. Aquí se instaló y formó un hogar con Marta del Cid, quien lo apoya en todas sus batallas.

    “Juntos hemos aprendido a enfrentar la vida, Toribio es bueno con la madera, pero en estos pueblos tan alejados resulta difícil que le valoren el trabajo, pero vamos pasándola”, señaló María, mientras acomodaba en su humilde vivienda en el Barrio Nuevo de Colomoncagua.

    Conversar con Toribio no fue fácil, se muestra esquivo debido a las dificultades que ha pasado; pero poco a poco van saliendo sus palabras y contándonos su vida.

    Está resentido porque no cuenta con los más de seis mil lempiras que la empresa contratista de la Enee le pide a cada vecino para instalar la energía eléctrica por primera vez en el lugar.

    /var/www/vhosts/laprensahn.com/httpdocs/imagenes/fotos/2006/interiores/38.jpg

    La agricultura es otra de las áreas que trabaja don Toribio.

    “Nadie me ayuda, cómo voy a conseguir ese dinero, es bastante y apenas sacamos para comer, la energía eléctrica es vital porque así mejoraría mucho mis trabajos en la madera, pero quizás estoy destinado a ser el único en el pueblo que no la tenga”, relató con mucha tristeza.

    Con su esposa y cuatro de sus hijos, compartimos con él parte de su faena diaria, cuando sube al banquillo que le permite cepillar la madera para luego transformarla y crear bancos, sillas, mesas y otros productos que son solicitados a este personaje muy famoso en su comunidad. Sus trabajos también se elaboran en madera de color y sus acabados tienen un sello especial porque cuida minuciosamente cada detalle.

    Toribio combina también las tareas de carpintería con la agricultura. En su propiedad tiene una pequeña parcela en la cual cultiva el maíz. Sus campos generan el grano básico en su alimentación, esto le permite asegurar al menos el sustento a su familia. “Espero que este 2006 sea un año cargado de mucho apoyo para mí”.

    Dato

    Toribio del Cid pide ayuda a personas que quieran apoyarlo con más herramientas para su taller a fin de trabajar y mostrar que en su vida no hay barreras y que a pesar de las dificultades, él ha encontrado el camino que le permite seguir adelante.