30/05/2024
05:01 PM

'Llevando comida a las mesas electorales me inicié en política”: Lisandro Rosales

Tegucigalpa, Honduras.

Su labor de servicio se la agradece a sus padres así como la lealtad. Disciplinado en todos los aspectos de su vida, Lisandro Rosales se ha destacado en el manejo de campañas políticas de su partido en reiteradas ocasiones.

A pesar de su amistad con el actual mandatario Juan Orlando Hernández, fue uno de los primeros funcionarios separados en el primer año de Gobierno, no obstante, regresó hace unos meses a dirigir la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco), espacio que le permite estar de cerca con los necesitados.

¿Dondé estudió?

Estudié en el Liceo Militar del Norte mi ciclo común. En Tegucigalpa cursé en el Instituto Salesiano San Miguel y también tuve que estudiar en Estados Unidos. Soy administrador de empresas.

¿Es originario de San Pedro Sula?

No, estudié allá y también me tocó trabajar una temporada. Nací en Tegucigalpa.

¿Cómo fue su experiencia al estudiar en Estados Unidos?

Muy bonita, tuve compañeros de todo el mundo. Mi papá llegó como agregado militar a la embajada de Washington D.C.

¿Fue compañero del presidente Juan Orlando Hernández en el Liceo Militar?
Fuimos compañeros, ahí nos conocimos, solo que él estaba en tercer curso y yo en primero. Fueron las primeras promociones y por eso todos nos llevábamos muy bien. Recibíamos el mismo entrenamiento y capacitación.

¿Cómo era ese entrenamiento?
Bastante estricto. Pero después entendimos que era una disciplina que a muchos nos ha servido hasta estos días. Era una disciplina militar completamente exigente y estricta.

¿Tuvo varios compañeros en el Liceo que se hicieron funcionarios?

Varios. El subcomisionado de Copeco en San Pedro Sula, Rony Rodríguez; el jefe del Estado Mayor Aéreo, Javier Barrientos; Arnaldo Castillo y Luis Mata, entre otros.

¿Cómo fue su niñez?
Muy tranquila. Nunca fui indisciplinado. Estudiaba mucho y compartía en familia. Eran momentos difíciles y muchas de las libertades que tenían otros niños nosotros no podíamos porque mi papá era militar.

¿Era muy estricto su papá? (General retirado Marco Antonio Rosales Abella)

No, pero era la época de la guerra fría. La estricta en casa era mi mamá, más bien mi papá era el que nos alcahueteaba. Somos tres hermanos, yo el menor.

¿Cómo fue la relación con su padre?

Murió hace año y medio. Tuvimos una relación muy estrecha, muy amigos. De hecho, si no lo llamaba por las mañanas, ahí estaba él al teléfono. Mi madre igual, es nuestro apoyo.

¿Qué momento difícil superó con su padre?

Tuvimos que salir del país en 1984 cuando se dio la salida del general Gustavo Álvarez Martínez. Mi papá era de la cúpula militar y había estado días antes con los que participaron en la remoción. No quiso participar por la buena relación que tenía con varios oficiales y lo que pidió es que lo mandaran a Washington.

¿Tuvo miedo?

Fue una situación bastante dramática porque durante 15 días nos tuvieron encerrados en la casa con una tanqueta en la parte de atrás, en Tegucigalpa. Curiosamente los oficiales comían en la casa. Mi papá los atendía, le tenían cariño.

¿Qué le dejó de positivo esa época?

Fue una oportunidad de estar todos en familia en una época muy difícil. Las medidas de seguridad eran extremas. Viví en libertad durante tres años sin ningún sobresalto lejos de Honduras.

¿Qué pasó a su regreso?

Todo estuvo tranquilo, mi papá ya estaba por jubilarse. Aplique a la Naval de Estados Unidos, pasé los exámenes, pero lamentablemente se perdieron las becas.

¿Cómo inició en la política?

En las elecciones de 1981 recuerdo que para las esposas de los militares era prohibido participar en política, pero “bajo bajo” mi mamá ayudaba en los comités, me mandaba a dejar las comidas a las mesas electorales. Yo era un niño, solo buscaba a los que andaban una camisa con la estrella del Partido Nacional y les entregaba su plato. (Risas).

¿Le ha dado buenas anécdotas la política?

Sí, muy buenas. En la campaña política de Nora de Melgar llegamos a un lugar que se llama San Sebastián. Andaba también el presidente Hernández. Había llovido por muchos días y los carros no pasaban. Doña Nora se bajó y comenzó a caminar. Con Juan Orlando solo nos quedó seguirla y aguantarle el paso. (Risas).

¿Cuál fue el primer trabajo con el Estado?

Fue en el Gobierno del presidente Ricardo Maduro como director de actividad presidencial. Luego fui cónsul en Nueva York.

¿Está su partido en un buen momento?

Está en un momento de consolidación. Es un partido fuerte y responsable como Gobierno en el tema de seguridad y economía. Las bases están puestas.

¿Escándalos de corrupción en el Gobierno anterior podrían hacerles daño?

No creo, cada quién es responsable de sus actos. El presidente Hernández marcó una distancia con las cosas que pasaron y ha quedado claro que el partido no tuvo nada que ver con actuaciones de algunas personas.

¿Es cierto el “caiga quien caiga?”

El Presidente lo ha demostrado y fue una de las cosas que nos dijo al principio del Gobierno: “A mí nadie me venga a pedir favores que no estén dentro de la ley”.

Ya que lo conoce desde joven, ¿cómo es el Presidente?

Siempre tuvo ese carácter firme, con mucha disciplina y con una visión clara de lo que quiere para el país. De hecho lo ha demostrado.

¿Cómo fue su paso por Desarrollo Social?

Interesante, se sentaron las bases de la plataforma del programa Vida Mejor.

¿Fue política su salida?

Realmente fue después de la muerte de mi papá. Tuve que ordenar cosas de mi vida personal.

¿Qué disfruta hacer en sus tiempos libres?

Además de estar con mis hijos, me gusta leer y armar barcos de vela, tengo una colección de unos 75.

¿Cómo ha cambiado su apariencia física?

Activándonos (risas). Tengo mucha actividad física y entré a un régimen de disciplina alimenticia muy fuerte con una nutricionista. Después de la muerte de mi papá entendí que hay que cuidarse mucho. Trato de hacer ejercicio en la casa.