“Mujeres, oh mujeres tan divinas, no queda otro camino que adorarlas...”
En las playas del litoral Atlántico no quedó otro camino que admirarlas.
La belleza femenina fue la gran atracción en esta semana.
Blancas, morenas, altas y chaparras, nacionales y extranjeras se robaron las miradas de los caballeros, quienes mientras gozaban de la brisa y del sol disfrutaban de la figura de la mujer en todo su esplendor.
La esbelta figura de esta chica atrapó miradas masculinas.
Hoy seguramente muchos hombres dirán: No sé quién las inventó...
¡Quien nos hizo ese favor tuvo que ser Dios!
Disfrutó de una ducha, como en casa.