San Pedro Sula, Honduras
Con repiques de campanas y aplausos de la feligresía, la Diócesis de San Pedro Sula celebró ayer la ordenación de cinco diáconos.
En una solemne misa dirigida por el obispo Ángel Garachana y concelebrada por monseñor Rómulo Emiliani, los párrocos de la ciudad participaron en la eucaristía en la catedral San Pedro Apóstol.
Garachana impuso sus manos a los seminaristas Gustavo Adolfo Fuentes, José Héctor Núñez Ramírez, José Abraham Monjarás Guzmán, Mario Humberto Ávalo Reyes y Milthon Román Cruz Mejía, todos miembros de familias católicas de la zona norte.
Los nuevos servidores fueron acompañados por sus seres queridos e integrantes de sus comunidades que emocionados aplaudían y les daban muestras de afecto. En la homilía, el obispo pidió a todos orar por los nuevos diáconos y los sacerdotes y para que surjan nuevas vocaciones religiosas entre los jóvenes.
“Ellos, los diáconos, estarán en la Diócesis como ejemplo y han de expresar con más fuerza a los demás para servir. Reciben un sacramento no para ser adulados o por su propia gloria, sino para ser modelos de servicio y servir como Jesús”, les dijo Garachana.
Monseñor calificó ayer como un día hermoso para los padres y familia de los ordenados, así como para las comunidades cristianas en las que nacieron y en las que trabajan.
“Es un día gozoso y feliz para la Diócesis representada en la catedral, por todos ustedes; pero la homilía más importante la pronuncian sin palabras los cinco diáconos porque ellos son hoy testimonio de lo que nos ha dicho la Palabra”, agregó el prelado.
Servicio
Monseñor Garachana explicó que el diaconado en la Iglesia significa servicio porque se debe recordar que fue Jesucristo el primer diácono y el ejemplo de todos.
Les recordó a los ordenados que Jesucristo dijo que no ha venido a ser servido, sino a servir, y dijo: “Estoy en medio de ustedes como el que sirve”.
Ejemplificó a los nuevos servidores que la vida de Jesús fue de servicio movido desde dentro por una compasión entrañable y que lo hizo con la palabra y con las obras.
“Jesús sirvió con palabras de consuelo, perdón, ánimo de esperanza, con palabras que dan vida y levantan el ánimo de las personas, y con las obras”.
Al final de la eucaristía, los diáconos agradecieron a la Iglesia el acompañamiento en todo el proceso que han vivido y que los acerca más para convertirse en sacerdotes.