Es maestro de profesión y amante de las artes plásticas. Un ferviente cristiano que espera con ansias las festividades de Navidad, Salvador Justiniano Castellanos dice que se siente feliz de seguir con una tradición familiar como lo es la elaboración del nacimiento cada año.
Ganador del primer lugar al mejor nacimiento en la ciudad por tres años consecutivos y uno a nivel del Valle de Sula en 2007, revela el secreto que lo ha llevado a hacer de este nacimiento uno de los más queridos y admirados por sus visitantes.
¿Hace cuánto tiempo elabora el nacimiento?
Desde muy pequeño mi madre Cristina Castellanos nos involucraba en la elaboración del nacimiento, como parte de una tradición familiar con la que he decidido seguir y que lleva más de 50 años.
¿Qué lo hace tan especial?
Todo. Con la familia nos reunimos un mes antes para saber qué es lo nuevo que vamos a agregar, cómo lo vamos a elaborar y cómo empezaremos el trabajo. Es algo muy bonito, todos esperamos con ansias diciembre porque disfrutamos hacerlo.
¿Cada uno de los elementos que forman parte de esta obra de arte son hechos por ustedes?
Sí. Cada casita, animalito, personas, todos los detalles que se ven en un 95% son elaborados por nosotros usando diferentes materiales como alambre, cartón y barro.
¿También esculpe madera?
Sí, me gusta mucho y gracias a Dios es un arte con el que nací. El Cristo que tiene el nacimiento lo esculpí yo mismo y cada detalle de madera que lleva el nacimiento lo hago. Me gusta estar ocupado, así que siempre estoy haciendo algo, además trabajo el barro. Dios me ha bendecido con la facilidad para elaborar artes manuales en diferentes manifestaciones.
¿Alguno de sus hijos ha heredado esta habilidad?
Sí, todos tienen su destreza, es algo de familia y gracias a Dios se los he cultivado, somos una familia muy unida y esto nos permite descubrir los dones de cada uno y desarrollarlos, especialmente este espíritu por la Navidad, fecha que disfrutamos y esperamos para realizar el trabajo que al final es una verdadera satisfacción.
¿Cuánto tiempo lleva la elaboración?
Con la fabricación de cada detalle aproximadamente un mes, en el que trabaja la familia y nos divertimos, vivimos cada movimiento.
Son originarios de Santa Bárbara, ¿hace cuánto viven en El Progreso?
Nací en Santa Bárbara, pero desde 1980 que me vine a vivir a esta ciudad, la que considero parte de mí. Aquí hemos procreado con mi esposa Victoria a nuestros hijos, y El Progreso nos ha dado muchas bendiciones y satisfacciones.
La tradición sobre los nacimientos se está perdiendo, ¿qué cree que pasa?
Es falta de unión, espíritu, falta de comunión y sólo la familia unida puede rescatar esto tan bello; ese mismo sentir, vivir y sobre todo disfrutar en familia el verdadero sentido de la Navidad. No hay que festejar sólo con el árbol y los adornos, el establo es el punto de la verdadera paz y el pesebre el lugar donde durmió por primera vez nuestro Señor Jesucristo.
Ha procreado cinco hijos junto a su esposa, ellos siempre han participado en la elaboración, pero ¿quién de ellos cree que será su sucesor?
Raúl, Lindon Ulises, Alba, Yolín, Jenny y Carolina son mis hijos, todos participaron en su momento, pero cuatro se fueron a vivir al extranjero y es Carolina la que se encarga hoy en día de hacer algunos de los materiales con nuestra ayuda y la de otros familiares; será ella quien continúe la tradición al igual que sus hermanos aman esta temporada.
¿Cuál es el significado del nacimiento?
Tienen un significado meramente espiritual, es festejar el cumpleaños de nuestro Señor que nació para salvarnos. La Navidad debe ser la fiesta más solemne, la cena con humildad pero con el fervor de que estamos esperando para dar la bienvenida al nuevo año y compartir lo más bello.
El mensaje a los padres de familia para que esta tradición no se pierda.
Que vivan el verdadero sentido de la Navidad, ésta no se reduce a una cena, fuegos artificiales o a estrenar, dar regalos; es compartir y disfrutar en familia el verdadero sentido que es festejar el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo, recordarlo a través de la elaboración de un nacimiento, que no tiene que ser tan grande ni con adornos caros ni fastuosos. En la humildad y amor en cada detalle está la belleza.