03/04/2026
12:00 AM

El general de los sampedranos

Han transcurrido 135 años desde el 8 de enero de 1871, fecha marcada en las efemérides nacionales por el fallecimiento del prócer José Trinidad Cabañas.

Han transcurrido 135 años desde el 8 de enero de 1871, fecha marcada en las efemérides nacionales por el fallecimiento del prócer José Trinidad Cabañas.

Por su legado de valentía y honestidad, los salvadoreños renombraron un departamento con su apellido, situado al norte del país vecino y los sampedranos fortalecen ese espíritu heroico designando así, el barrio más grande de la ciudad.

Y aunque se desconozca, el general Cabañas se identificó con los sampedranos porque, fungiendo como presidente de Honduras, traspasó a esta municipalidad extensos terrenos ejidales donde hoy se ubican muchos barrios y colonias, incluyendo el Cabañas.

Esos terrenos comprendieron la antigua zona indígena de Chotepe y Filopo, abarcando vastas parcelas que van desde el sector de la Rivera Hernández, los Cármenes y alrededores, la zona de la colonia Satélite, la Planeta, colindando con el sector de La Tepeaca, El Sauce y los límites de La Lima.

También, la parte este de la ciudad en las afueras del bulevar Juan Pablo Segundo, pasando por el barrio Cabañas, hasta extenderse en el barrio Chamelecón y Chotepe.

Prehispánicos

“Previo a la conquista de los españoles y hasta las postrimerías del siglo XVI, esa vasta extensión fue poblada por grupos campesinos indígenas, de las etnias tolupanes, mayas chortí y náhualt y por eso se consideró como una zona de trilingüe dialecto”, señaló el arqueólogo Eliseo Fajardo, director del Archivo Histórico Municipal.

Parece ser que el centro de operaciones o el núcleo de esta población se localizaba en lo que hoy es la 10 calle “D”, pasando por Sunseri hasta llegar al barrio Morazán, asegura el historiador.

En esta zona abundaban varias especies de árboles de ceibo, acacias, cedros, madreados, chachalacas y otros, los cuales estaban asociados a las prácticas religiosas de los indígenas, quienes los veneraban y utilizaban sus propiedades curativas.

Mientras los españoles disputaban la tenencia de estos predios, esta población indígena estaba sujeta a las medidas de resistencia del cacique Cicumba contra la presencia foránea, pero cuando los extranjeros vencieron los nativos fueron desplazados hacia otras partes, tal es el caso de los tolupanes, hoy refugiados en las montañas de Yoro y el norte de Francisco Morazán.

El asentamiento humano ahí desarrollado fue numeroso.

Constancia de esto es la destrucción de un sinnúmero de estructuras por los tractores al trazar las calles y casas.

“Las evidencias arqueológicas más notables fueron descubiertas en 1960 y se localizan sobre las bases de la iglesia San Martín Apóstol, ubicada en el barrio Cabañas, consistente en piedras rectangulares, lavadas en sus seis caras”, apuntó Fajardo.

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histórico Sobre las fundiciones de la Iglesia Católica San Martín Apóstol se encuentran algunas evidencias de la arquitectura indígena.

De igual manera, debajo de muchas casas se encuentran enterradas vasijas, cuencos o molinos de piedra, silbatos, estructuras de casas rectangulares y piedras de sílex obsidiana, “lo que demuestra que los orígenes del barrio Cabañas se remontan a tiempos anteriores a su lotificación”, dice el historiador.

Cabañas cede terrenos

Fue en 1850 cuando José Trinidad Cabañas inicia un proceso para otorgar cuatro grandes extensiones de terrenos a San Pedro Sula, cuando pertenecía al departamento de Santa Bárbara.

Entre 1856 y 1857, el presidente José Santos Guardiola formalizó la entrega de los terrenos, pero fue hasta el período de Luis Bográn, en 1891, cuando se firmaron y definieron estos títulos a favor de la comuna, según Perfecto H. Bobadilla en su libro Monografía de San Pedro Sula.

Con el paso de las décadas, la municipalidad los otorgó por hectáreas en calidad de dominio útil, pero con la condición de mantenerlos cercados y aseados.

A las empresas bananeras y cañeras se le concesionó parte de estos predios y luego adquirieron su propiedad, según consta en un título supletorio perteneciente al Archivo Histórico Municipal.

Otro documento legal, que data de 1964, señala que 120 manzanas de terrenos, adyacentes al barrio Cabañas, pertenecieron a la familia de Esteban Rápalo, quien los había heredado de su padre, Ismael Rápalo y luego los vendió a los empresarios William Kennedy y Emilio L. Mejía, quienes crearon una lotificación a la cual denominaron “José Trinidad Cabañas”.

Modernidad

Fajardo considera que a ese barrio lo bautizaron con el nombre del prócer porque su esposa, doña Petronila Barrios de Cabañas, tenía lejanos vínculos familiares y de amistad con la esposa de don Emilio L. Mejía o con la de otro socio de la lotificadora.

“Esa proximidad familiar y el hecho histórico de haber iniciado la entrega de los terrenos quizás fueron factores que incidieron para nombrarlo barrio José Trinidad Cabañas”, destacó Fajardo.

“Cuando don Emilio Mejía vendió los lotes, esos predios estaban completamente llenos de lodo y arena, en los alrededores existían grandes plantaciones de caña, guineales y naranjales”, recuerda doña Rosa Rodríguez, una de las primeras pobladoras.

Entre sus primeros habitantes figuran Rosa Madrid, Ana Martínez, Serafín Argueta, André Medrano, Guillermo Martínez, Iván Fajardo y David Interiano, entre otros.

El barrio adquirió notoriedad porque era y continúa siendo el más grande de San Pedro Sula. Desde sus inicios se concibió como un centro poblacional dedicado a la actividad comercial; inmediatamente se pobló y hoy cuenta con varias instituciones educativas, sinnúmero de centros comerciales y varias iglesias.

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comercio El negocio de Don “Chebo” fue reconocido como la pulpería más antigua del barrio.