A pesar de no tener señales de dónde podría estar el cuerpo de Delmy Esperanza Zúniga, sus familiares no descansaron ayer y con la ayuda de varios bomberos continuaron la desesperante búsqueda.
La historia de la niña de diez años que desapareció desde el pasado domingo al mediodía de la aldea La Fragua, en El Progreso, Yoro, ha causado un gran dolor entre los vecinos, compañeros de escuela, familia y miembros de la iglesia a la que asistía la pequeña.
Su parientes aún con la esperanza de encontrarla fueron auxiliados por cuatro elementos del Cuerpo de Bomberos de El Progreso, que a bordo de una lancha iniciaron el rastreo por el río en horas de la mañana.
“Nosotros la buscamos dos días en lancha y ahora se sumaron los bomberos, pero no hemos podido encontrarla”, dijo apesarado Froylán Almendárez, tío de la pequeña.
Sebastián Vásquez, miembro del cuerpo de socorro, expresó que seguirán rastreando la zona hasta encontrar a la menor. “Hay dificultades para buscarla porque está bajando bastante basura y madera, pero estamos haciendo todo lo que podemos”, señaló.
Los parientes se han dedicado a buscarla por el río porque algunos vecinos les comentaron que la pequeña Delmy Esperanza fue violada y luego la asesinaron y la lanzaron al río.
Le gustaba estudiar y cantar
La pequeña Delmy estaba en cuarto grado en la escuela Miguel Lardizábal Galindo y sus parientes dicen que era una niña aplicada y estudiosa.
La niña estaba en la jornada matutina y cuando salía de la escuela se dedicaba a hacer sus tareas. Además de acudir puntualmente a sus clases, los domingos se congregaba en la Iglesia de Dios.
“Siempre le gustaba participar en los programas de canto y danza de la iglesia, era muy activa”, expresó Patricia Cárdenas, maestra de las clases dominicales.
Cárdenas recordó que la niña tenía varios domingos de no asistir a la iglesia y precisamente el jueves de la semana antepasada le había dicho que volvería.
“Vi a Delmy y le pregunté por qué no estaba yendo a la iglesia y me dijo que le dejaban muchas tareas y que tenía que estudiar; pero me aseguró que llegaría el domingo”, manifestó Cárdenas.
Sin embargo, eso no ocurrió, la reunión cristiana terminó y la niña nunca llegó, ese fue el día que desapareció. “La estuve esperando, otros niños vinieron y ella no, después nos dimos cuenta de lo que había ocurrido”, lamentó.
Al igual que la maestra de la escuela dominical, otros miembros de la iglesia se mostraron consternados con el suceso. “Eso nos ha causado un gran dolor y angustia, era un ser indefenso”, dijo Bildonio Núñez, pastor de la iglesia.
Niños están tristes
Algunos padres de los menores de la aldea comentaron que los niños que se enteraron de la historia de Delmy han quedado tristes y preocupados.
“Mi hija era su compañera y amiguita, cuando se enteró lo que le pasó a Delmy no podía dormir, los demás niños nos han dicho que tienen miedo”, expresó Nelly Canales, vecina de la aldea La 48, de donde era originaria la menor.