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Aldeas de Morazán a punto de quedar aisladas

  • Actualizado: 03 diciembre 2010 /

Un total de 22 comunidades del sur de Morazán, Yoro, están a punto de quedar incomunicados por el mal estado de las carreteras debido a los destrozos ocasionados por las crecidas de ríos y quebradas.

    Un total de 22 comunidades del sur de Morazán, Yoro, están a punto de quedar incomunicados por el mal estado de las carreteras debido a los destrozos ocasionados por las crecidas de ríos y quebradas durante la pasada tormenta Matthew, y que a la fecha no han sido atendidos.

    El mayor problema se presenta entre las aldeas de Nueva Esperanza y San Juan de Camalote; en ese lugar las fuertes corrientes tienen casi partida la vía y el paso se torna peligroso para los conductores en horas de la noche por la falta de señales.

    Otro daño grande que provocó el fenómeno natural hace dos meses fue el desbordamiento de la quebrada Santa Cruz a la altura de la comunidad de Cuyamapa. El cauce quedó asolvado, por lo que maquinaria de Soptravi realizó labores de limpieza para proteger a un aproximado de 100 viviendas ubicadas en ese sitio.

    El alcalde de Morazán, Mauricio Handal, manifestó que requieren de 450 mil lempiras para reconstruir los cabezales y colocar las alcantarillas en el tramo de Nueva Esperanza con San Juan de Camalote, lo que se les torna dificil por no tener esos fondos.

    Producción

    El sector es productor de granos básicos, hortalizas y ganadería, y los moradores temen que si no reparan el tramo, con las próximas lluvias sus comunidades queden incomunicados.

    “Hemos pedido ayuda a Copeco y a la organización no gubernamental Goal que atiende ese tipo de problemas de emergencia en todo Yoro, pero hasta el momento no tenemos respuesta”, indicó el edil. Handal expresó que los habitantes de la zona mantienen enorme preocupación por la situación que enfrentan, ya que dependen de la red vial para sacar sus productos al mercado.

    Recalcó que seguirán tocando puertas para lograr el apoyo necesario para solventar el problema de esos pobladores para evitar que posibles crecidas de los ríos los dejen incomunicados.

    Unido a eso está también la falta de puentes en por lo menos cuatro riachuelos que los conductores de carros tienen que cruzar para llegar a sus hogares. Cuando éstos suben su nivel muchos se arriesgan al pasarlos nadando.

    Juan Ramón Lara, agricultor y vecino de Nueva Esperanza, dijo que en reiteradas ocasiones han pedido a las autoridades municipales agilicen la reparación de los daños.