29/05/2024
05:57 AM

A sus 76 años, hondureña se gradúa de abogada penalista

San Pedro Sula, Honduras.

Mientras miles de jóvenes desaprovechan la oportunidad de estudiar, hay personas que hacen sacrificios para prepararse y cumplir su sueño.

Francisca Concepción López Zelaya es olanchana y un modelo de perseverancia y convicción. A sus 76 años recibe hoy su título de abogada con orientación en Derecho Penal en la Universidad Nacional Autónoma de Honduras en el Valle de Sula (Unah-vs).

Durante ocho años estudió en los salones de la máxima casa de educación superior para cumplir su aspiración.

Con una sonrisa en el rostro recuerda que en el camino a su meta hubo múltiples ocasiones en que la madrugada la sorprendió mientras ella terminaba sus tareas o estudiaba para exámenes.

VIDEO: Ejemplo de superación en la Unah-vs

“Tenía que sacrificarme en las noches porque el día no me ajustaba para responder a todos los compromisos que tenía como madre y aquí en el hogar”, expresa Francisca.

Nunca se rindió, a pesar de enfrentar momentos críticos como el fallecimiento de su esposo cuando ella cursaba el cuarto año de la carrera.

“Siempre he sido perseverante y me dolió perder al papá de mis hijos; pero la universidad me ayudó a no dejar que la melancolía me absorbiera”, dice.

Desde el primer día que puso un pie en la Unah-vs, Francisca supo que culminaría con éxito su carrera.

“Recuerdo que estaba emocionada porque me había puesto una meta y siempre le pedí a Dios triunfar y salir adelante”.

Para ella, la frase “nunca es tarde para aprender” es un principio de vida. Asegura que nunca se sintió incómoda al estudiar entre jóvenes. “Me sentía muy tranquila en las clases. Para mí, la universidad fue un reto de superación”.

Al consultarle por qué eligió la carrera de Derecho, respondió de forma contundente que la guio el deseo de servir a los demás y a la patria.

“Tengo planes de trabajar y ponerme al servicio de la gente y del país. Con la ayuda de Dios, las oportunidades de litigar surgirán”.

Con un poco de nostalgia y pena menciona que a sus 20 años no sabía leer ni escribir, pero los deseos de aprender siempre la invadieron y a esa edad tomó la decisión de entrar a la escuela nocturna.

No obstante, dice que la decisión más importante de su vida la tomó cuando tenía 67 años al haber entrado a la Unah-vs.

Ayer, Francisca tenía todo listo para el gran día.
Ejemplar

Francisca ha sido una inspiración para sus hijos Xiomara y Héctor Bustillo. Él estudia también Derecho y confiesa que gracias a la constancia de su madre regresó a la máxima casa de estudios con el fin de completar su carrera.

“Me había retirado un tiempo por compromisos de trabajo; pero hice todo lo necesario para volver. Verla a ella tan entregada me motivó para no claudicar”, reconoce.

Francisca y su hijo nunca coincidieron en el salón de clases, sin embargo, en el hogar estudiaban juntos sobre Derecho Laboral y temas de interés general.

Esta alegre abuela de un niño de 10 años, Onan Pineda, ha logrado despertar admiración en sus vecinos y compañeros de clase por su dedicación y esfuerzo.

Los catedráticos de la Unah-vs expresan que ella siempre fue una estudiante aplicada.

“Hay alumnos especiales. Francisca fue de esas personas que se preparan a diario para la clase. Fue responsable y entregada a pesar de las enfermedades que la aquejan por su edad”, afirma Edgardo Menardi, docente de la carrera de Derecho de la Unah-vs.

Ella es digna de admirar por su aplicación y aprovechamiento en el quehacer universitario, algo que le falta a estudiantes más jóvenes, expresa Julio César Hernández, profesor de Derecho.

“No hay edad ni límites. Todo está en el deseo de buscar ser un profesional de éxito. Francisca lo ha demostrado”, enfatiza Hernández.

Foto: La Prensa