¿Son dañinos los antiácidos utilizados en el tratamiento del reflujo?

Existen diversos estudios que hablan a favor y en contra de los medicamentos ya utilizados para el reflujo

El sobrepeso u obesidad, el embarazo, fumar o inhalar humo de segunda mano pueden propiciar el reflujo.

REDACCIÓN. Entre los medicamentos a los que la mayoría de personas con reflujo recurre para aliviar el malestar está toda la familia de los que se denominan inhibidores de la bomba de protones (IBP) -aquellos con el sufijo “prazol” en el nombre-.

Agentes antisecretores gástricos, o dicho en otras palabras, activos farmacológicos que bloquean la producción de ácido del estómago. De ahí que aunque los pacientes puedan todavía experimentar que se les regresa líquido, comida o gas por el esófago, ya no hay ardor.

Sin embargo, a lo largo de los años han surgido diferentes estudios tanto a favor como en contra, algunos sugiriendo un vínculo entre el uso crónico -por varios años- de tales medicamentos y diferentes efectos colaterales potenciales.

Uno de ellos, ejemplifica el médico especialista en endoscopía y gastroenterología del Centro Médico ABC Francisco Javier Fournier Montemayor, es la predisposición a padecer mayor cantidad de infecciones, sobre todo en pacientes graves en unidades de terapia intensiva, pues parte de la función de la acidez estomacal es evitar enfermedades.

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Por otro lado, que pueden provocar osteoporosis, ya que con su ingesta hay algunos cambios en el metabolismo del calcio. Y, acaso entre lo más grave, que dicho uso crónico de los IBP se ha relacionado con algunos tipos de demencia.

Todo esto posiblemente más una cuestión coincidente al tratarse de algunos de los fármacos más comunes que una consecuencia directa. Entonces, se evita el uso crónico por 10, 20, 30, 40 o 50 años de los medicamentos, que además implican un costo.

“La realidad es que no existe una contraindicación o una indicación absoluta”, continúa. “Muchas veces es peor el riesgo de no seguir un tratamiento adecuado para reflujo, porque a largo plazo puede haber daño, proceso inflamatorio crónico, cambio de células y lesiones premalignas”.

SEÑALES DE ALERTA

Algunas señales son: llevar más de dos años con síntomas de reflujo y que de pronto los antiácidos dejen de surtir efecto; pérdida de peso y de apetito; dolor en el pecho al comer, y si hay restos de sangre entre el contenido gástrico que se regresa o al vomitar.