Decenas de familias son discriminadas por ser portadoras del virus.
Decenas de familias son discriminadas por ser portadoras del virus.

La discriminación puede llevar a que muchos escondan el virus

Hay que ponerle un alto al estigma, pues muchas personas pueden dejar de hacerse las pruebas por temor a que los rechacen si salen positivos

San Pedro Sula, Honduras.

Aunque la mayoría de la población reconoce la labor de médicos y enfermeras que a diario batallan contra el coronavirus, en muchos países han sufrido rechazo y discriminación. Ahora, imagine el sufrimiento que viven los familiares de quienes se han contagiado, más grave aún los que perdieron a un ser querido por el virus.

En Honduras ha existido la discriminación en menor proporción, pero hoy los niveles a raíz de la expansión del coronavirus alcanzan grandes dimensiones.

PARA SABER
Promueva la importancia de la prevención, las acciones que salvan vidas, la examinación temprana y el tratamiento, pues muchas personas son orilladas a no buscar ayuda a tiempo.

En barrios y colonias, los familiares de los pacientes con COVID-19 viven en carne propia insultos, amenazas y discriminación, además de cargar el peso del dolor al ver a su pariente entre la vida y la muerte o, más aún, saber que si muere no podrá ni despedirse.



“En estos momentos es necesario recordar lo que nos diferencia de los animales irracionales, y es eso precisamente, la razón. El raciocinio y la lógica nos deben dar paz. Entender que bajo los cuidados y siguiendo las recomendaciones de nuestros especialistas en salud podremos superar la situación de pandemia con bien y sin discriminar a los demás”, dice la psicóloga Magdalena Turcios.

Entérese: Por qué la COVID-19 está hiperpigmentando la piel

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Niveles alarmantes

El estigma afecta la salud mental o emocional de las personas que la sufren. “No se debe satanizar a los familiares de las personas que murieron por COVID-19.

El personal de la Salud les hace exámenes y, si están enfermos, los aíslan, por el contrario, en las colonias donde viven deben garantizarles los alimentos para que no salgan de sus casas, estar pendientes, pero estigmatizarlos y no ayudarlos es empujarlos a buscar alimentos, cuando más bien se debe mostrar la solidaridad”, dice el doctor Carlos Umaña, presidente de los médicos en el Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) de la zona norte.

Umaña expresa que es increíble el grado de estigmatización, pues está comprobado que los cadáveres no transmiten el virus, por lo cual la gente no tiene por qué estar preocupada porque los entierren en los cementerios locales, oponerse es hasta inhumano.

“Una persona que muere de COVID-19 en la unidad de cuidados intensivos va con todos los catéteres, sonda, tubos utilizados, porque no se le quita nada, se embala y embolsa en una bolsa impermeable, se desinfecta tras colocarla en el ataúd y se desinfecta el vehículo o la ambulancia donde es trasladado, y esto se hace no porque el cuerpo vaya a producir un contagio, sino porque han estado en un área donde hay casos confirmados de coronavirus”, argumentó el especialista.

Previniendo cualquier situación de estas, la Secretaría de Salud no brinda nombres de las personas contagiadas, tampoco las que han fallecido. Este rechazo es producto del daño emocional que el virus ha causado entre los hondureños.

“En estos momentos se debe dejar a un lado la retórica para pasar al accionar productivo y proactivo. Dejar de ser un elemento de discordancia en un esfuerzo que debe ser colectivo si deseamos superar esta etapa sumamente difícil que nos ha tocado afrontar”, dice la psicóloga Magdalena Turcios.

¿Qué debe hacer?

1.- Es necesario mostrar empatía hacia quienes están afectados por el virus, comprender la enfermedad en sí y adoptar prácticas eficientes para que las personas puedan ayudar a mantenerse a sí mismos y a sus seres queridos a salvo mediante los protocolos de bioseguridad.

2.- La forma en que nos comunicamos sobre el COVID-19 es crucial para apoyar a las personas a emprender acciones que ayuden a combatir la enfermedad y evitar alimentar el miedo y la estigmatización; es importante hablarlo de forma honesta y eficaz.

3.-No diga que las personas “transmiten COVID-19”, “infectan a otros” o “propagan el virus”, ya que atribuye culpa. Usar terminología que criminaliza o deshumaniza genera la impresión de que quienes tienen la enfermedad son menos humanos que el resto de nosotros.

4.- Hable con tono positivo y haga énfasis en la efectividad de las medidas de tratamiento o prevención. Para la mayoría de las personas, esta es una enfermedad que podrán superar. Hay pasos sencillos que todos podemos tomar para estar a salvo nosotros, nuestros seres queridos.

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