"Ya no robo, Dios me cambió": Mirian Díaz antes de ser asesinada en Juticalpa
Mirian Mabel Díaz Reyes vivía en la calle y su historia se ha viralizado en las redes sociales ya que desde muy niña quedó a la deriva
- Actualizado: 24 de marzo de 2026 a las 15:03 -
Fotos recientes de Mirian Mabel Díaz Reyes, la joven de 22 años que fue asesinada en Juticalpa, Olancho el domingo 22 de marzo.
Mirian Mabel Díaz Reyes se había convertido en todo un personaje en Juticalpa, Olancho, pese a tener antecentes policiales, la gente le tenía mucho cariño.
La periodista Joely Aguirre había usado su influencia para ver la vida de Mirian desde otra óptica.
La comunicadora incluso la ponía a presentar música en una radio local.
Hace dos semanas, Mirian dijo a la periodista Joely Aguirre que ella ya no robaba, sin embargo, ahí mismo se delató. "El viernes robé por última vez".
Mirian aceptó que días antes había ido a robarse unas ollas. Joely Aguirre dijo entre carcajadas: "Lo bueno de Mirian es que acepta lo que hace".
Hace una semana, Joely Aguirre subió otro video en el que afirmaba que conoció a Mirian hace seis meses.
En el material gráfico ella dijo que Dios la había cambiado. "Ahora voy a la iglesia", afirmó.
Mirian quedó viviendo en la calle cuando tenía 10 años. Primero murió su padre y luego su madre fue enviada a prisión, según relatos que se cuentan en las calles de Juticalpa.
Ella misma aceptaba que robaba en casas e incluso en los carros que los vecinos dejaban abiertos.
Hace unas semanas, una buena vecina le hizo un cambio de imagen y se miraba muy animada.
La joven fue llevada a un salón de belleza, la llevaron a comer y hasta le compraron ropa.
Este es el proceso de cambio imagen que se inició a Mirian Díaz.
Y este fue el resultado. La joven estaba alegre y la gente había mostrado su entusiasmo de verla animada.
Sin embargo, este domingo, la joven fue asesianda de forma violenta en Juticalpa.
Mirian fue sepultada la tarde del lunes 23 de marzo. "La matamos todos. Y quizá hasta sentimos alivio, pensando que así el mal desaparece, que ya no robará, que ya no hará daño. Pero no es cierto. El mal sigue ahí, porque nosotros mismos lo alimentamos. Seguimos usando la dialéctica del mal para devorarnos unos a otros, como si al señalar culpables dejáramos de ser culpables nosotros también", escribió Gustavo Adolfo Hernández en sus redes sociales.