Abandono y deterioro: Así están hoy los bienes de Magdaleno Meza
El estado actual de las propiedades vinculadas a Magdaleno Meza, que pasaron de forma definitiva al Estado hondureño, evidencia deterioro y abandono, constató LA PRENSA Premium
- Actualizado: 27 de abril de 2026 a las 15:08 -
El estado actual de las propiedades vinculadas a Magdaleno Meza, que pasaron de forma definitiva al Estado hondureño, evidencia deterioro y abandono, constató LA PRENSA Premium
Los bienes del difunto capo pasaron de forma definitiva al Estado hondureño a inicios de abril de 2026, según un fallo de un juzgado de privación de dominio. LA PRENSA Premium constató que la cabaña en Quimistán, Santa Bárbara, fue desmantelada.
La Oficina Administradora de Bienes Incautados (Oabi) aseguró los bienes, pero estos fueron saqueados por la la búsqueda de un supuesto botín que Meza habría dejado oculto en caletas.
Vehículos ingresaron durante meses para retirar madera sin control estatal, según testimonios.
La propiedad incautada muestra signos de abandono tras varios años bajo custodia estatal de la Oabi.
En esta foto, cuando fue asegurada por las autoridades, se mostraba la lujosa cabaña donde pasaba sus descansos Magdaleno Meza.
Una parte de la finca está arrendada a una asociación campesina, mientras que otra fracción ha sido invadida por distintos grupos que realizan siembras de forma clandestina.
El acceso permanece rodeado de maleza, sin intervención reciente.
Áreas exteriores reflejan la falta de mantenimiento prolongado. En este sitio se levantaba la casa de descanso.
Lo que era una cabaña lujosa y atractiva solo quedan algunas bases.
La propiedad que contaba con espacios de seguridad bajo tierra hoy son lugares acumulan humedad y escombros.
La propiedad, ubicada en Santa Cruz de Minas, Quimistán, Santa Bárbara, permanece cubierta de maleza tras años sin mantenimiento.
Fragmentos de techo y madera quemada son lo único que queda en la parte alta de la montaña.
El inmueble fue saqueado tras quedar bajo custodia estatal y sin vigilancia permanente.
La propiedad fue identificada por autoridades como uno de los principales bienes de Meza.
Establos y corrales donde hubo ganado y caballos pura sangre permanecen abandonados.
Sectores de la propiedad han sido tomados por grupos que realizan cultivos de forma irregular.
Parte de la hacienda fue arrendada a campesinos organizados, quienes trabajan bajo incertidumbre.
La finca abarca miles de manzanas, ahora parcialmente ocupadas y en conflicto por invasiones.
La propiedad fue asegurada tras la captura de Meza en 2018 y posteriormente pasó a manos del Estado.