Therian, redes sociales y adolescencia: ¿moda fugaz o síntoma emocional?
El auge de los therian en redes sociales abrió un debate: especialistas advierten que, en algunos casos, puede reflejar sufrimiento emocional y carencias de contención familiar
- Actualizado: 17 de febrero de 2026 a las 14:39 -
El fenómeno therian, que ganó visibilidad en TikTok y otras plataformas digitales, despertó curiosidad, controversia y preocupación en distintos sectores. Aunque para muchos jóvenes representa una forma de expresión identitaria o un juego estético, especialistas en salud mental advierten que, en ciertos casos, podría estar manifestando malestar emocional y necesidad de contención.
En diálogo con LN+, el psicoanalista y psiquiatra infantojuvenil Francisco Guerrini analizó el crecimiento de estas comunidades virtuales y llamó a observar el trasfondo psicológico antes de emitir juicios superficiales. La clave, sostuvo, es mirar más allá del disfraz. Guerrini explicó que el surgimiento de los therians puede entenderse dentro de los ciclos generacionales. “Así como hace una década había tribus urbanas, la generación siguiente necesitaba diferenciarse de la anterior y así surgió el fenómeno de los therians”, señaló, al ubicarlo como parte de un proceso social más amplio.
Desde una perspectiva evolutiva, recordó que la adolescencia es una etapa donde la identidad se encuentra en construcción constante. “La identidad puede ser sentida subjetivamente como un otro”, sostuvo, subrayando que estas expresiones suelen ser intentos de diferenciación y búsqueda de singularidad.
Sin embargo, el especialista fue enfático en que el foco no debe centrarse en la apariencia. “Lo primero que uno tiene que pensar es si hay sufrimiento”, afirmó, al remarcar que el síntoma no es el disfraz, sino el posible trasfondo emocional que lo acompaña. En ese sentido, explicó que muchas de estas conductas aparecen en preadolescentes y adolescentes que atraviesan momentos complejos, con necesidad intensa de pertenencia y reconocimiento social. La virtualidad, añadió, amplifica estos procesos y facilita la conformación de comunidades que validan esas identidades.
El rol de la familia, según Guerrini, es determinante. “Tengo una serie de entrevistas largas con el padre para ver qué pasó en esa familia”, explicó sobre su abordaje clínico, al destacar la importancia de revisar dinámicas, ausencias o conflictos no resueltos.
Asimismo, advirtió sobre el lugar de las figuras adultas en el proceso identificatorio. “La figura central del padre no está ocupando el lugar ideal de identificación”, indicó, sugiriendo que, ante vacíos de referencia, los adolescentes pueden buscar modelos en pares, docentes o creadores de contenido digital.
Respecto a los límites entre juego y problemática clínica, el psiquiatra fue categórico. “Ya cuando muerden, en ese caso se trata de otra problemática más lindante a un episodio enfermo o psicopatológico”, advirtió. Y añadió: “Si una persona se disfraza y muerde a otra persona, ya estamos hablando de un cuadro psicótico”. Para el profesional, el criterio fundamental es claro: “Hay patologías cuando el joven o la familia sufre”.
Guerrini también puso el foco en el impacto de las redes sociales en el desarrollo cognitivo. “El tema básico que hay que pensar es el uso de las redes sociales. En psicoanálisis y desde la biología, somos seres animales", señaló, aunque marcó una diferencia sustancial: “El límite entre la animalidad y la cultura es un límite claro. Una persona, donde su animalidad predomina, caduca de pensamiento crítico”.
En la misma línea, alertó: “El pensamiento crítico caduca por el uso excesivo de redes. El problema central de la familia hoy es que están scrolleando todo el día. Esto tiene impacto en lo neurobiológico: se reduce la corteza frontal, caducan de pensamiento crítico y no pueden concentrarse ni estudiar después”.
El fenómeno también se ha extendido a países como Perú, donde la psicoterapeuta Julissa Podestá analizó el tema en declaraciones a Latina. “Un therian es una persona que se identifica o que siente el deseo de explorar con un animal. Estos adolescentes buscan un sentido de pertenencia o validación dentro de un grupo que comparte su misma perspectiva”, explicó. Para la especialista, la clave está en el acompañamiento: “Como padre, es fundamental saber que mi hijo está explorando. Hay que preguntarle qué está sintiendo, por qué se siente así o qué me quiere decir”.