Horror en escuela: hallan muertos a 32 estudiantes y una maestra tras caerse techo
Las primeras investigaciones apuntan a posibles fallas estructurales y a que obras recientes habrían sobrecargado el techo. También investigan el presunto uso de materiales de baja calidad y la falta de inspecciones de seguridad
- Actualizado: 15 de octubre de 2026 a las 17:47 -
Al menos 22 niños murieron y otros 25 resultaron heridos este jueves al derrumbarse el techo de una escuela privada.
"Hemos recibido 32 cuerpos y otras 25 personas están heridas", declaró Muhammad Asim, portavoz del hospital Lady Reading de Peshawar, que activó sus protocolos de emergencia para atender a las víctimas.
Según el portavoz, todos los fallecidos eran alumnos de 13 años o menos y los 25 heridos también fueron trasladados al centro hospitalario.
El accidente ocurrió en una escuela privada situada en Dir Colony, un barrio de Peshawar, capital de la provincia de Khyber Pakhtunkhwa, fronteriza con Afganistán.
Los equipos del servicio de emergencias Rescue 1122 acudieron al lugar del derrumbe y emprendieron una operación de búsqueda entre los restos del edificio, ante la posibilidad de que varios alumnos y trabajadores permanecieran atrapados.
Por el momento, las autoridades no han establecido las causas del derrumbe ni han precisado cuántas personas se encontraban en el edificio cuando ocurrió el accidente.
Los derrumbes de edificios son recurrentes en Pakistán, donde la aplicación irregular de las normas de construcción y el empleo de materiales de baja calidad plantean problemas de seguridad.
En junio, el derrumbe del techo de un centro privado de enseñanza en Lahore causó la muerte de 14 niños, menos de dos meses después de que otros cuatro menores murieran y 20 personas resultaran heridas por el desplome del techo de un aula en una escuela de Dera Ghazi Khan.
El propietario del plantel fue detenido por presunta negligencia, mientras las autoridades ordenaron una investigación para determinar las causas del derrumbe y deslindar responsabilidades.
La tragedia reavivó las exigencias de reforzar la supervisión y garantizar que las escuelas cuenten con instalaciones seguras para proteger la vida de niñas y niños.