"Era como su hijo": escalofriante revelación sobre hondureño acusado de matar a cuatro mexicanos en Texas
Una de las víctimas decidió darle alojamiento y el hondureño se convirtió en su verdugo, según la acusación en Texas
- Actualizado: 18 de septiembre de 2026 a las 10:00 -
Una familia de San Benito, Texas, Estados Unidos, intenta asimilar la muerte de Leticia Vargas Fernández, de 67 años, una de las cuatro personas asesinadas el pasado domingo, mientras el hondureño Christian Joel Maldonado Pacheco permanece detenido en el condado de Cameron y enfrenta los cargos sin posibilidad de obtener libertad bajo fianza.
Las autoridades sostienen que Pacheco se encuentra ilegalmente en Estados Unidos y consideran que existe riesgo de que pueda escapar. De acuerdo con la Oficina del Sheriff del Condado de Cameron, el acusado habría confesado su participación en los cuatro homicidios y manifestó estar "cansado de ser acosado", aunque los investigadores continúan indagando para determinar qué motivó el ataque.
Para Alba Cortez, hija de Vargas Fernández, la tragedia resulta todavía más difícil de comprender por el vínculo que su madre mantenía con el acusado. Tres de las víctimas fueron localizadas dentro de una vivienda situada en la cuadra 32000 de la carretera 819, en San Benito.
Cortez relató que se enteró de la situación durante la madrugada, luego de recibir una llamada de su hermana. Al llegar al lugar, encontró un amplio despliegue de agentes. "Algo estaba pasando; ni siquiera ella entendía lo que ocurría, y entonces me llamó y vine. Cuando llegué, había muchos policías aquí", dijo Cortez.
Los agentes de la Oficina del Sheriff del Condado de Cameron ya habían tomado control de la escena y posteriormente informaron a la familia que Pacheco se encontraba bajo custodia.
La relación entre el acusado y la familia hace que el crimen resulte aún más desconcertante para Cortez. Según explicó, aproximadamente cuatro años atrás Pacheco llegó en busca de ayuda y su madre decidió darle alojamiento. Con el paso del tiempo, dijo, el hombre terminó integrándose a la dinámica familiar.
"Hace unos cuatro años, vino buscando ayuda. Mi madre le ofreció una habitación en su casa y, con el tiempo, empezamos a vivir juntos como una familia", dijo Cortez. La hija recordó que Pacheco participaba incluso en reuniones familiares y que Vargas Fernández llegó a considerarlo como uno de sus propios hijos.
"Me dijo: 'Mi hijo vino y me trajo un poco de jugo', y para ella, él era como su propio hijo", dijo Cortez.
Ahora, además del dolor por la pérdida de su madre, la familia busca entender qué pudo haber ocurrido para que la relación entre ambos terminara de esa manera. Los investigadores todavía trabajan para establecer el motivo de los asesinatos y determinar qué llevó al acusado a actuar contra las víctimas.
"Queremos justicia. Queremos que todo esto se aclare para poder averiguar cuál fue el motivo, o la razón, por la que cambió tanto con ella", dijo Cortez.