Aplican la eutanasia a Catalina Giraldo tras sufrir de trastorno mental: "Sonrío" antes de morir
“Me siento muy tranquila”, dijo Catalina Giraldo antes de morir. La psicóloga aseguró que saber que su sufrimiento terminaría le devolvió una paz que no sentía desde hacía años
- Actualizado: 14 de julio de 2026 a las 16:22 -
La psicóloga colombiana Catalina Giraldo Silva falleció el pasado 9 de julio tras someterse a un procedimiento de eutanasia en Bogotá, poniendo fin a una lucha de más de una década contra graves trastornos de salud mental que, según explicó en vida, le provocaban un sufrimiento constante e insoportable.
Su caso generó un amplio debate en Colombia sobre el derecho a una muerte digna y el acceso a procedimientos médicos para pacientes que padecen enfermedades graves e incurables.
Catalina se convirtió en una de las principales voces que impulsaron la discusión sobre la asistencia médica al suicidio y la eutanasia en el país sudamericano, especialmente para personas que enfrentan trastornos mentales severos.
La joven psicóloga convivía con diagnósticos de trastorno límite de la personalidad, trastorno depresivo mayor y trastorno de ansiedad no especificado, enfermedades que comenzaron a afectar profundamente su vida desde los 20 años.
Durante más de diez años buscó diferentes alternativas para mejorar su condición. Según relató en varias entrevistas, fue sometida a más de 40 esquemas farmacológicos, tratamientos con ketamina y sesiones de terapia electroconvulsiva.
A pesar de los esfuerzos médicos, su estado no mejoró y tuvo que ser hospitalizada en múltiples ocasiones debido a crisis de salud mental e intentos de suicidio.
Catalina inició una batalla legal para acceder a la asistencia médica al suicidio, un procedimiento despenalizado por la Corte Constitucional de Colombia en 2022, pero que aún carece de una reglamentación específica dentro del sistema de salud.
Ante los obstáculos legales y administrativos que enfrentó durante el proceso, finalmente optó por solicitar la eutanasia, mecanismo que sí está regulado en Colombia bajo determinadas condiciones.
La diferencia entre ambos procedimientos radica en que, en la asistencia médica al suicidio, el paciente administra por sí mismo los medicamentos prescritos por un profesional, mientras que en la eutanasia es un médico quien suministra los fármacos en una fecha acordada.
Días antes de su fallecimiento, Catalina concedió una entrevista a Noticias Caracol en la que aseguró sentirse en paz con la decisión tomada.
"Me siento muy tranquila. Hace muchos años no sentía esta tranquilidad. Quita un peso inmenso saber que tu sufrimiento no va a prolongarse indefinidamente en el tiempo", expresó.
La psicóloga también explicó que esa serenidad le permitió compartir momentos especiales con su madre y su hermana, quienes la acompañaron durante todo el proceso.
Según relató, durante años enfrentó episodios que la llevaron a permanecer en hospitales bajo estricta supervisión médica, una situación que marcó profundamente su vida.
Antes de morir, envió un mensaje a los magistrados de la Corte Constitucional para que continuaran analizando los vacíos legales existentes en torno a la asistencia médica al suicidio.
Catalina pidió que su caso no fuera el final de la discusión y recordó que muchas personas continúan enfrentando sufrimientos similares sin encontrar respuestas dentro del sistema de salud.
Su madre, Ángela Silva González, respaldó públicamente la decisión de su hija y la acompañó durante la batalla judicial que permitió concretar el procedimiento.
La muerte de Catalina ha reavivado el debate sobre la salud mental, el acompañamiento médico y los derechos de los pacientes que padecen enfermedades que consideran incompatibles con una vida digna.