¿Qué es “Candú” y por qué cazaban al “Pitero”?: Historias detrás de nuestras canciones
Las hemos cantado durante generaciones en escuelas, actos cívicos y celebraciones, pero detrás de sus letras hay historias de amor, campo, tradición e identidad que pocos conocen
- Actualizado: 10 de septiembre de 2026 a las 15:11 -
En el mes dedicado a las fiestas patrias y a la identidad nacional, exploramos la música hondureña tradicional, esa que nos recuerda quiénes somos y de dónde venimos. Muchos hemos cantado El Pitero, Candú, o el Bananero sin ahondar en el significado de sus letras. Presentamos a continuación una selección de las canciones folclóricas más representativas y qué mensajes transmiten.
A LA CAPOTÍN : Es una de las canciones folclóricas más conocidas y entrañables del repertorio escolar hondureño, cantada tradicionalmente en actos cívicos y culturales que narra la valentía de un joven que declara su amor a una muchacha, sin ser correspondido del todo.
Johann Serén, director del Ballet Folclórico Oro Lenca y un embajador cultural de Honduras, compartió con LA PRENSA su interpretación de las letras con las que muchos hemos crecido. Para él, "a la capotín" se refiere a una expresión de la gente de tierra adentro, para referirse a la llegada inminente de la lluvia, en referencia a los truenos y el ruido de la lluvia. Agrega que también se refiere al acto de enamorar a la persona amada, ofreciéndole una capa roja o azul. Escúchala aquí.
CANDÚ: La letra se refiere a un joven valiente que declara su amor a su enamorada sin ser correspondido, repitiendo la palabra "candú", palabra cuya etimología no se conoce con precisión, ya que podría provenir de una lengua indígena o ser un mero invento de su autor.
Serén nos explica que el "candú" se refiere a un personaje indígena que se tiene tanta confianza que se dice de él que se cree "gallo", porque siente que puede volar y tiene las espuelas para enamorar a la persona que le gusta. Escúchala aquí.
EL BARREÑO: El título hace referencia a un recipiente grande, cilíndrico y profundo, similar a una tina, balde o cubeta. Su composición es de corte amoroso y, musicalmente, se interpreta como un vals dentro de las danzas folclóricas hondureñas.
Se trata de una danza folclórica y romántica, confirma Serén, y tiene raíces hispánicas. Parte de su letra es alegre y divertida: ¡Ay barreño sí! ¡ay barreño no! ¡Ay barreño dueño de mi corazón! ¡Ay barreño sí! ¡ay barreño no! ¡Ay barreño dueño de mi corazón! Papeles de china, papeles morados ¿Qué trabajo tienen los enamorados? Pasan en la puerta con la boca abierta, mostrándole a todos los dientes pelados.
EL BANANERO: A diferencia de las canciones folclóricas, El Bananero es una canción costumbrista, al ser obra de la compositora Lidia Handal. La canción narra la vida de un vendedor de bananos que pregona su "oro verde", en un oficio que era muy característico de la zona norte del país, región en la que operaban las grandes compañías fruteras de capital estadounidense.
Serén nos recuerda la enorme tradición bananera de la zona norte, en la que se inspiró Lidia Handal para componer esta canción, tradición que, en su momento, tuvo una gran envergadura. La canción narra la llegada del bananero desde Guaruma dos hasta la ciudad con su carreta y bueyes para vender el "oro verde". Escúchala aquí.
SOS UN ÁNGEL: Canción de corte romántico, en la que el pretendiente enamora a su amada y le pide matrimonio, comparándola con un ángel o una estrella. La versión más extensa de esta canción incluye "bombas", que los bailarines recitan durante la presentación. Fue recopilada por el licenciado Rafel Manzanares Aguilar en la ciudad de Olanchito, Yoro.
Serén confirma el origen folclórico y la intención romántica de la canción, características que comparte con "El Barreño". Una de sus partes más famosas dice: Sos un ángel, sos una estrea. Sos un ángel, sos una rosa. Yo te pido la mano pa' esposa, en que seya en el último adiós. Yo te canto a la luz de la luna. Vida mía, con ciega pasión. Este canto son las tristes quejas de mi adolorido corazón. Escúchala aquí.
EL TORITO PINTO: Esta canción y danza representa, de forma teatral, una corrida de toros, y fue recopilada por el licenciado Manzanares Aguilar (antes mencionado), en los municipios de La Esperanza (Intibucá) y Alianza (Valle).
Serén refiere que esta canción representa la variante hondureña de un tema musical que también tiene versiones en Guatemala, El Salvador y Nicaragua y apunta a su evidente origen hispánico en la forma de las famosas corridas de toros, que los de la Madre Patria heredaron a los pueblos americanos. Escúchala aquí.
EL PITERO: El nombre de esta canción hace referencia a un "cusuco" o armadillo, llamado también "pitero" y relata de forma humorística la cacería que hace un grupo de personas, buscando al pitero para comérselo.
Para Serén, esta canción se enmarca dentro del movimiento de "imitación", del mismo modo que hay otras canciones dedicadas al tema de los caballos. Parte de su letra dice: Tan limpio que andaba, que ayer me mudé, buscando a pítero todo me enlodé. Cójanlo, cójanlo, allí se metió, que no se me vaya ese hermoso pítero... Escúchala aquí.
FLORES DE MIMÉ: La letra de esta canción evoca un paisaje agrícola a la orilla de un río. Un aspecto interesante es que las palabras "maromé" y "mimé" no tienen un significado conocido ni documentado. Parte de su letra dice: A la orilla del río verbena de Maromé, flores de mimé, están sembrando ... azafrán y canela, verbena de Maromé, flores de mimé, pimienta y clavo.
Para Serén esta es una de las canciones folclóricas más populares de Honduras, que hablan de nuestra idiosincrasia, nuestras raíces y actividades cotidianas que efectúa la gente del campo.
LOS INDITOS: Aunque se le suele considerar folclórica, en realidad es una canción costumbrista, compuesta por Adán Fúnez Donaire, que relata la vida cotidiana de los campesinos indígenas, que se levantan temprano para vender los productos que ellos mismos cosechan, para luego volver a su casa, comer y repetir la misma rutina al día siguiente.
Serén comenta que esta canción, refleja la cultura de nuestros pueblos indígenas y su forma de vida, mientras efectúan sus actividades cotidianas. La referencia a la "cuesta del Picacho" que menciona la canción es una clara alusión a que la ciudad mencionada en la canción es la capital hondureña. Escúchala aquí.
PARINDÉ: De acuerdo con algunas fuentes, esta canción es originaria del sur del departamento de Lempira, específicamente del municipio de Gualcinse, la cuna del pueblo lenca.
Serén apunta al origen lenca de muchas de las palabras que componen la canción, así como del personaje central, en la figura del indio Gualcinse. Aquí parte de su letra: Parindé titirigüí,parindé trimanagé, toma kiotuche, la cuadriné titirigüí, trimanagé. Apipirindonga, apipiriyoro. Pluplú, pluplú, plupluplupluplú. Yo soy el indio Gualcinse,que vengu de tierra fría,con mi cacaste en el lomu,y muchas cositas dentru. Escúchala aquí.
LA VALONA: Esta canción habla del desamor que siente un hombre por una mujer que no le corresponde, por lo que pide consejo a sus amigos para conquistarla. El origen del nombre es incierto porque la palabra "valona" no guarda relación con el resto de la letra. "Una flor me está matando con un terrible penarY tan cerca que la miro y sin poderla cortar", dice su estribillo.
Para Serén la canción hace referencia a lo difícil que era enamorar a alguien en otros tiempos, en los que los varones ni siquiera podían tocar directamente a las jóvenes, ni siquiera en los bailes, sino que debían cubrir sus manos con un pañuelo y pedir el permiso de la chaperona antes de poder bailar con una muchacha. Escúchala aquí.
CONOZCA HONDURAS: Esta canción también se enmarca dentro de las canciones costumbristas por ser obra del autor Rafael Manzanares Aguilar, a quien se considera uno de los grandes investigadores del folclor hondureño del siglo XX. Una canción costumbrista es toda composición literaria o musical inspirada en algo folklorico como la tierra, el paisaje, la forma de hablar de nuestros campesinos, su forma de vestir y de pensar, etc. y lo más importante es que todos conocemos el nombre de su autor.
La canción invita a conocer las riquezas naturales, históricas y culturales de Honduras. Así comienza: Como yo conozco el mundo, y a cualquiera doy razón hoy a todos les pregunto si conocen mi nación. Donde están las más famosas bellas ruinas de Copán, donde es que hay ríos que arrastran oro puro y sin rival. En Honduras, en Honduras, noble cuna de Francisco Morazán. (bis) Escúchala aquí.