La instalación del nuevo Congreso Nacional, ayer, miércoles, 21 de enero, dejó una ausencia que no pasó desapercibida. Entre los diputados electos que acudieron al hemiciclo tras las elecciones generales del 30 de noviembre de 2025, no figuró Luis Redondo.
Hasta hace unos pocos días, Redondo presidía uno de los períodos legislativos más polémicos de la historia reciente. La salida del ahora exdiputado ocurre en medio de nuevos cuestionamientos.
Fuentes internas del Congreso Nacional revelaron a LA PRENSA que, durante inspecciones realizadas por el equipo de transición, fueron localizados dispositivos de vigilancia de alta tecnología —cámaras y micrófonos— instalados en distintos puntos del hemiciclo y otras áreas del edificio legislativo.
Según la información recabada, dichos equipos no contaban con respaldo administrativo ni autorización oficial, lo que ha levantado sospechas sobre posibles actividades de espionaje interno dentro del Poder Legislativo.
Mientras crecen las interrogantes sobre el hallazgo, también se esclarece el último rastro de Redondo en el Congreso. Empleados legislativos confirmaron que abandonó las instalaciones pasada la medianoche, marcando así el martes 20 de enero como su último día al frente del Legislativo.
Su salida fue descrita como discreta y sin protocolo institucional. Redondo se retiró acompañado únicamente por el exdiputado Osman Chávez, quien integró la comisión permanente, sin la presencia de miembros de la Junta Directiva ni de representantes de la bancada del partido Libertad y Refundación (Libre).
Respecto a los dispositivos encontrados, personal del equipo de seguridad de transición aseguró que ya fueron desmontados, mientras se espera que se determinen responsabilidades administrativas o penales por su instalación. Redondo llegó con la confianza de Salvador Nasralla, quien lo veía como un hombre idóneo para romper las malas prácticas de corrupción e impunidad. No solo traicionó a Nasralla al inclinarse a Libertad y Refundación (Libre), sino también a la población.
Fue tal el rechazo a su gestión que por primera vez no logró la reelección tras iniciar su carrera de diputado en 2014. Bajo su dirección, el parlamento hondureño se posicionó entre los más corruptos del mundo, de acuerdo con las evaluaciones de World Justice Project (WJP) a las que accedió LA PRENSA Premium.
Esta organización anualmente hace una medición del Estado de derecho en más de cien naciones en ocho categorías: Restricciones a los Poderes del Gobierno, Ausencia de Corrupción, Gobierno Abierto, Derechos Fundamentales, Orden y Seguridad, Cumplimiento Normativo, Justicia Civil y Justicia Penal.
Este rotativo tomó de referencia el indicador "Ausencia de Corrupción", el cual evalúa a los funcionarios del Poder Legislativo, Poder Ejecutivo, Poder Judicial, Policía y Ejército para conocer si estos abusan de sus cargos o si se apegan a la ley.
"Consideramos tres formas de corrupción: el soborno, la influencia indebida de intereses públicos o privados, y la malversación de fondos públicos u otros recursos", explica WJP en su metodología. Específicamente en la subcategoría del Poder Legislativo, el parlamento de Honduras ha tenido pésimas calificaciones bajo las legislaturas de Redondo.
En 2022, Honduras quedó en el puesto 131 de 140 países evaluados, en 2023 en la posición 132 de 142; en 2024 bajó a la posición 133 de 142 y en este año se ubicó en el puesto 136 de 143 naciones estudiadas.