Jacob Elordi celebra el inesperado final de Nate en Euphoria
Jacob Elordi calificó como “genial” la muerte de Nate Jacobs en Euphoria, enterrado vivo y mordido por una serpiente.
- Actualizado: 25 de mayo de 2026 a las 17:52 -
El chico malo residente de Euphoria encontró un final trágico en el penúltimo episodio de la tercera —y última— temporada del drama ganador del Emmy de HBO. Sin embargo, Jacob Elordi se mostró entusiasmado con el destino de su alter ego: ser enterrado vivo y morir tras la mordedura de una serpiente de cascabel.
“Nate es alguien que ha cometido tantos errores y tomado tantas decisiones oscuras”, comentó la estrella nominada al Óscar por Frankenstein en un material detrás de cámaras transmitido después de “Rain or Shine”, el séptimo episodio de la temporada. “Es genial ver cómo todo llega a lo que tenía que llegar”.
Nate termina en lo que se convierte en su tumba definitiva debido a los mismos criminales que transformaron su boda con Cassie (Sydney Sweeney) en una ceremonia sangrienta.
Mientras continúa la búsqueda del millón de dólares que le adeudan, Naz (Jack Topalian) ordena enterrarlo a unos tres o cuatro pies bajo tierra y le informa a Cassie que dispone de 72 horas para reunir el dinero si quiere volver a ver a su esposo.
Al final, ni el dinero ni un intento de rescate encabezado por Alamo (Adewale Akinnuoye-Agbaje) logran salvarlo. Durante su encierro bajo tierra, una serpiente de cascabel entra al ataúd a través del conducto de aire y le propina la mordedura que termina con su vida.
Aunque la serpiente que apareció sobre Elordi era real, Sam Levinson, creador de Euphoria, no exigió una recreación completamente auténtica. La producción utilizó una boa con un cascabel falso para representar la última visión de Nate.
“Era súper tierna y cariñosa”, dijo Elordi sobre el reptil. “También estaba muy dormilona. Tuve que empujarla un poco para que subiera sobre mí”.
La tensión adicional fue creada por el equipo de posproducción mediante sonido y edición.
“Queríamos resaltar la claustrofobia”, explicó Julio Pérez, editor supervisor, en el detrás de cámaras. “Queríamos involucrar al público en un patrón narrativo que lo colocara en ese espacio confinado junto al personaje”.
Aunque el equipo de producción procuró que Elordi pasara poco tiempo dentro del ataúd —ubicado en un set y no enterrado en tierra real—, el actor aseguró que la experiencia fue menos incómoda de lo que podría imaginarse.
“Mis hombros tocaban los lados y no podía mover los brazos”, recordó. "Luego atornillaron la tapa y todo quedó oscuro. En realidad fue muy agradable. Era bastante pacífico allí dentro".