Hannah Murray revela crisis psicótica: “Sentí que daba a luz por el cráneo”
Hannah Murray reveló cómo una secta de bienestar influyó en una crisis psicótica que cambió por completo su vida y su carrera artística
- Actualizado: 23 de mayo de 2026 a las 15:47 -
Hannah Murray, reconocida por sus papeles en “Skins” y “Game of Thrones", sorprendió al revelar públicamente la crisis psicótica que sufrió tras involucrarse en una organización de bienestar con características sectarias
La actriz británica compartió su experiencia en “The Make-Believe: A Memoir of Magic and Madness”, un libro de memorias que será publicado el 23 de junio de 2026 y en el que aborda episodios relacionados con salud mental, fama y manipulación emocional.
Murray explicó que, pese al éxito que alcanzó desde temprana edad, vivía una constante sensación de vacío mientras intentaba encontrar un propósito que trascendiera el reconocimiento público.
Su carrera comenzó con el personaje de Cassie Ainsworth en la serie juvenil “Skins”, y posteriormente obtuvo fama internacional interpretando a Gilly en “Game of Thrones”, producción en la que participó durante cinco temporadas.
Además de su trayectoria en televisión, también formó parte de películas como “Detroit” y “Charlie Says”, mientras completaba estudios de Literatura Inglesa en el Queen’s College de Cambridge.
Sin embargo, la actriz confesó que la presión de la industria del entretenimiento, el escrutinio sobre su imagen y el agotamiento emocional la llevaron a buscar respuestas en prácticas espirituales y alternativas.
Fue entonces cuando conoció a una “sanadora de energía” identificada únicamente como Grace, quien la introdujo en un grupo místico liderado por un hombre llamado Steve.
Según relató en entrevista con “The Guardian”, el líder del grupo ejercía una fuerte influencia sobre sus seguidores y proyectaba una figura que ella describió como “mágica”, algo que conectó con su fascinación infantil por el universo de Harry Potter.
Con el paso del tiempo, Murray comenzó a percibir dinámicas inquietantes dentro de la organización, donde, según sus palabras, existía una intensa carga emocional y psicológica disfrazada de crecimiento espiritual. El episodio más grave ocurrió durante un retiro de cinco días en Londres, donde la actriz sufrió alucinaciones, paranoia y una severa crisis psicótica que terminó con su hospitalización bajo la Ley de Salud Mental británica y un posterior diagnóstico de trastorno bipolar.
Actualmente, Hannah Murray vive alejada de la actuación en una localidad del este de Inglaterra, enfocada en la escritura y en una vida más tranquila, mientras utiliza su libro para abrir la conversación sobre los trastornos mentales severos y el estigma que todavía existe alrededor de las personas hospitalizadas por estas condiciones.