El fenómeno global conocido como BTS, integrado por RM, Jin, Suga, J-Hope, Jimin, V y Jungkook, no surgió de una fórmula improvisada ni de un casting masivo al estilo televisivo. Su origen responde a un proceso cuidadosamente diseñado que combinó audiciones, recomendaciones, hallazgos fortuitos y una visión artística muy clara.
Antes de su debut oficial en 2013, Big Hit Entertainment —hoy HYBE— emprendió una búsqueda estratégica de talentos que no solo destacaran por sus habilidades, sino que pudieran crecer juntos como un equipo auténtico. Cada integrante llegó por un camino distinto, lo que terminó definiendo la diversidad y fortaleza del grupo.
La historia comenzó con Kim Namjoon, conocido como RM, quien ya se movía con soltura en la escena underground del hip-hop surcoreano bajo el nombre de Runch Randa. Su talento llamó la atención del rapero Sleepy, quien lo conectó directamente con el productor Bang Si-hyuk. Aunque el camino no fue fácil —“Me dijo: ‘Creo que te traje sin ninguna razón’”, recordó— RM perseveró y se convirtió en el primer miembro confirmado en 2010.
Poco después se sumó Min Yoongi, hoy conocido como Suga, compositor y productor activo en Daegu bajo el alias Gloss. Su participación en la audición “Hit It” de Big Hit le aseguró el segundo lugar y un contrato como trainee. Con el tiempo, el propio artista bromeó sobre su llegada al grupo: dijo que fue “engañado” al creer que estaría en un proyecto donde “solo tendría que bailar un poco”.
El siguiente en integrarse fue Jung Hoseok, J-Hope, quien llegó impulsado por su trayectoria como bailarín en la crew Neuron. Tras no lograr ingresar a JYP Entertainment, Big Hit vio en él un potencial distinto: ritmo, energía y capacidad para el rap. Su lugar en BTS estuvo en riesgo, pero RM defendió su permanencia. “No fue fácil adaptarme al principio”, confesó J-Hope, quien también recordó que eligió ese camino aun cuando “mis amigos iban a la escuela y yo no”.
Kim Seokjin, Jin, tuvo una entrada completamente distinta al mundo del K-pop. Estudiante de actuación en la Universidad Konkuk, fue descubierto en la calle por un reclutador de Big Hit. Sin experiencia previa en canto o baile, aceptó audicionar tras recordar un encuentro anterior con SM Entertainment que había rechazado. “Estaba yendo a la escuela... me sugirió reunirme con ellos”, relató. Con entrenamiento constante, se transformó en una de las voces principales del grupo.
El caso de Jungkook también marcó un punto clave. Tras participar en Superstar K en 2011, recibió propuestas de varias agencias importantes. Sin embargo, eligió Big Hit luego de ver a RM en acción y sentir que allí podría desarrollarse integralmente como artista.
Kim Taehyung, V, llegó casi por accidente. Acompañó a un amigo a una audición y terminó siendo el único seleccionado ese día en Daegu. “Fui a la audición de Big Hit solo por diversión”, recordó. Aunque tuvo opciones en otras compañías, decidió quedarse por el ambiente humano: “Me trataban como persona, no solo como trainee”.
El último en incorporarse fue Park Jimin, recomendado por su profesor de danza gracias a su destacada formación en danza contemporánea. Aunque su entrenamiento fue corto, logró adaptarse rápidamente al exigente sistema del K-pop. “Cantar no era mi fuerte al principio”, admitió, pero su disciplina y presencia escénica convencieron a la agencia.
BTS se consolidó como un grupo de talentos individuales y como una unión de historias distintas que encontraron un mismo propósito. La visión de Big Hit y la química entre los miembros sentaron las bases de un proyecto que, años después, reinventaría la industria musical a nivel global.