El Mundial de 2026 vuelve a ser amenazado con un posible boicot por parte de una poderosa federación de fútbol, campeona del mundo, por las amenazas de Donald Trump de apoderarse de Groenlandia.
A menos de cinco meses del inicio de la Copa del Mundo en Estados Unidos, la geopolítica se metió en el Mundial 2026. El debate político en torno al torneo más importante del planeta continúa escalando en Europa.
La amenaza de Donald Trump, presidente de Estados Unidos, de invadir Groenlandia, territorio autónomo del Reino de Dinamarca, y de aplicar los aranceles comerciales a la Unión Europea encendieron las alarmas otra nación europea. ¿Podría boicotear la Copa del Mundo?
El presidente estadounidense amenaza con apoderarse de Groenlandia y aumentar los aranceles contra los estados europeos que se oponen a ese plan. Un tema delicado que tiene a Europa en vilo.
"Solo Estados Unidos puede proteger esta gigantesca masa de hielo. Desarrollarla y mejorarla. Hacer que sea buena y segura para Europa. Y segura para nosotros. Por eso busco negociaciones inmediatas para discutir la adquisición de Groenlandia por parte de Estados Unidos. Tal y como hemos hecho en otras ocasiones a lo largo de nuestra historia", expresó el mandatario de 79 años.
La AFP preguntó al gobierno alemán sobre la posibilidad de un boicot a la Copa del Mundo organizada en Canadá, Estados Unidos y México entre el 11 de junio y el 19 de julio.
“El gobierno federal respeta la autonomía del deporte. Las decisiones relativas a la participación en grandes eventos deportivos o a su boicot competen exclusivamente a las federaciones deportivas responsables, y no al mundo político”, dijo Schenderlein, miembro de la CDU, el partido conservador del canciller Friedrich Merz.
En Alemania, gran nación futbolística, se han alzado en los últimos días las primeras voces que evocan un boicot —e incluso una anulación— del Mundial en respuesta a las amenazas del magnate republicano.
“Si Donald Trump lleva a cabo sus amenazas sobre Groenlandia y desencadena una guerra comercial con la UE, me cuesta imaginar que países europeos participen en la Copa del Mundo”, declaró el influyente diputado conservador Roderich Kiesewetter el martes al diario Augsburger Allgemeine.
Otro diputado de la CDU, Jürgen Hardt, portavoz de su grupo en política exterior, mencionó al diario Bild una “cancelación del torneo” como un “último recurso para hacer entrar en razón al presidente Trump”.
Reclamando una “respuesta unida” de Europa, el diputado socialdemócrata (SPD) Sebastian Roloff mencionó al diario económico Handelsblatt la opción de “considerar renunciar a la participación en la Copa del Mundo”.
Christiane Schenderlein, secretaria de Estado de Deportes, subrayó que Berlín acatará la valoración que realicen la DFB y la FIFA, sin presionar ni condicionar su resolución. Esta postura institucional refuerza la idea de que el futbol no debe ser utilizado directamente como herramienta política, aunque el contexto internacional haya puesto al Mundial 2026 en el centro del debate diplomático.
Según una encuesta del instituto Insa para Bild realizada el jueves y el viernes a 1,000 personas, casi la mitad de los alemanes (47%) aprobaría un boicot al Mundial en caso de anexión efectiva de Groenlandia por parte de Washington. Más de una tercera parte (35%) seguiría oponiéndose.
Cuatro veces campeona del mundo, la selección alemana no ha faltado a un Mundial desde la inmediata posguerra (1950).
Donald Trump muestra una gran cercanía con el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, quien le entregó un recién creado Premio de la Paz de la FIFA durante el sorteo del Mundial en diciembre.
Donald Trump ha convertido al Mundial 2026 -a celebrarse en Canadá, Estados Unidos y México- en una prioridad absoluta. El presidente estadounidense encabeza un grupo de trabajo creado especialmente para el evento deportivo, disfrutando del trofeo dorado que le regaló el presidente de la FIFA, Gianni Infantino.
Trump también espera ser el centro de atención en uno de los escenarios más importantes del mundo. Por lo tanto, un boicot al prestigioso evento en respuesta a la política exterior estadounidense y las amenazas contra Europa comienza a ser discutida como posible respuesta. Pero ¿cuán probable es que un boicot a la Copa del Mundo realmente se produzca?