Los 25 más guapos del Mundial 2026: belleza europea, fuego latino, elegancia africana...
PARTE I: El Mundial no solo se vive con goles, penales y sufrimiento. También se mira con otros ojos: los de nosotras, las que apreciamos el fútbol, y sabemos reconocer cuando la naturaleza masculina decidió lucirse en uniforme.
- Actualizado: 18 de junio de 2026 a las 10:59 -
Seamos sinceras, porque entre mujeres nos entendemos: el Mundial se ve por la emoción, por la camiseta, por los goles y porque durante semanas no se habla de otra cosa. Pero también hay un gustito que no siempre se dice en voz alta: ese taco de ojo mundialista que aparece cuando la cámara enfoca al jugador correcto.
Y no, no estamos siendo superficiales. Estamos haciendo una lectura completa del espectáculo. Una puede valorar un buen pase, una barrida limpia, una atajada imposible y, al mismo tiempo, notar que hay futbolistas que parecen haber sido convocados también para hacerle un favor visual al torneo.
Por eso un top ten se quedaba corto. Demasiado corto. Aquí hay belleza europea, fuego latino, elegancia africana, encanto asiático, porte árabe, sonrisas peligrosas y físicos que parecen hechos con disciplina, genética y un poquito de maldad divina. Son 25 razones para ver el Mundial... y para no parpadear cuando la transmisión haga primer plano.
1. Micky van de Ven (Países Bajos): Micky van de Ven entra a esta lista con esa presencia europea que no necesita anunciarse. Alto, serio, fuerte y con pinta de “yo no hablo mucho, pero resuelvo”, el neerlandés tiene esa belleza tranquila que se nota más precisamente porque no anda pidiendo atención.
En la cancha es defensa, y eso ya dice bastante: cuerpo firme, concentración, fuerza y esa seguridad de quien está acostumbrado a cortar peligros. Pero, siendo honestas, también tiene ese tipo de porte que una detecta antes de que toque la pelota.
Países Bajos siempre ha tenido fútbol elegante, camisetas vistosas y jugadores con presencia. Pero Van de Ven le agrega a la selección ese toque de hombre imponente que hace que una diga: “A ver, ¿cuándo vuelve a jugar Holanda?”.
2. Rodrigo de Paul (Argentina): Él es intensidad argentina en versión exportación. Tiene carácter, mirada, tatuajes, actitud y ese aire de hombre que entra a la cancha como si estuviera defendiendo algo más que un resultado. No pasa desapercibido, y él lo sabe.
Con Argentina es de esos jugadores que meten pierna, corren, reclaman, protegen y se prenden en cada jugada. Pero fuera de lo futbolístico, tiene una vibra de galán de novela con barrio, de esos que no necesitan estar perfectamente peinados para verse interesantes.
De Paul tiene ese encanto peligroso: no es solo guapo, es magnético. Una lo ve discutir con el árbitro y en lugar de molestarse piensa: “Bueno, carácter tiene”. Y hay que decirlo: a veces el carácter también cuenta en la lista.
3. Luca Zidane (Argelia): Luca Zidane carga un apellido que ya suena a historia del fútbol, pero aquí no entra solo por herencia. Entra porque tiene un estilo sobrio, una mirada tranquila y ese aire europeo que parece diseñado para salir bien en cualquier toma.
En el arco, la presencia importa. Y Luca tiene esa calma visual de los porteros que parecen no alterarse aunque el partido esté prendido en llamas. Hay algo muy atractivo en un hombre que transmite seguridad sin necesidad de hacer show.
Con Argelia en el radar, Luca aporta esa mezcla de elegancia, apellido pesado y atractivo discreto. No grita “mírenme”, pero una igual lo mira. Y eso, amigas, también es talento.
4. Declan Rice (Inglaterra): Declan Rice tiene esa pinta de muchacho serio que seguramente le cae bien hasta a la suegra. Rubio, firme, educado en apariencia y con ese porte inglés de “me sé comportar, pero no me provoquen”, entra perfecto en esta lista.
En la cancha es músculo, orden y presencia. Es de esos jugadores que sostienen al equipo sin tanto escándalo, pero cuando una lo ubica, ya no lo pierde. Tiene físico de atleta completo y una mirada de concentración que le suma puntos.
Inglaterra siempre trae drama, presión y expectativas. Pero con Declan Rice también trae una razón visual bastante sólida para quedarse viendo el partido, incluso si una todavía está intentando entender el planteamiento táctico.
5. Lucas Bergvall (Suecia): Él representa esa belleza sueca que parece sacada de catálogo: fresco, joven, rubio, de facciones suaves y con un encanto nórdico que no necesita exagerar. Es de esos guapos que no hacen ruido, pero cuando aparecen, una pregunta quién es.
Tiene un estilo limpio, casi de niño bueno, pero con esa seguridad que se empieza a notar cuando pisa la cancha. En el fútbol europeo se le mira como una promesa, y en esta lista se le mira como una de esas caras que refrescan cualquier transmisión.
Suecia tiene fama de país bonito, y Bergvall no viene a desmentirla. Al contrario, llega a confirmar que allá la genética trabaja horas extra. Una chulada discreta, pero chulada al fin.
6. Leandro Paredes (Argentina): Tiene ese atractivo argentino de carácter fuerte, ceja seria y mirada de “yo no vine a caerle bien a nadie”. Y, curiosamente, eso le funciona demasiado bien. No es el guapo dulce: es el guapo intenso.
En la cancha juega con personalidad, mete pierna, discute, ordena y no se achica. Hay hombres que son atractivos por la sonrisa; otros, por la actitud. Paredes pertenece claramente al segundo grupo.
Argentina tiene una cantera inagotable de futbolistas con carácter, y Paredes es de esos que una reconoce rápido. Tal vez no viene a pedir permiso, pero sí logra que una lo siga con la mirada. Y eso también cuenta.
7. Santiago Giménez (México): Tiene ese encanto de muchacho bueno que mete goles y todavía parece pedir disculpas por haberlo hecho. Su sonrisa, su porte joven y su aire tranquilo lo convierten en uno de los rostros más bellos de la selección mexicana.
En la cancha, los hombres dicen que carga expectativas, presión y mucha mirada encima. Allá en México lo ven como una figura importante. Pero las mujeres también podemos verlo desde otro ángulo: el del chico guapo, disciplinado y con cara de protagonista de historia bonita.
Santi tiene algo que no se compra: carisma natural. No necesita hacerse el interesante. Le basta aparecer, sonreír poco y correr hacia el área para que más de una piense: “Bueno, México también tiene lo suyo”.
8. Gavi (España): Gavi es intensidad pura en tamaño compacto. Corre, pelea, se levanta, reclama, mete el cuerpo y juega como si cada pelota fuera asunto personal. Tiene esa energía de chico rebelde que no sabe pasar inadvertido.
España siempre ha tenido jugadores técnicos, elegantes y de buen toque. Pero Gavi aporta fuego. Y sí, también ese atractivo juvenil de quien parece que nunca se queda quieto, ni en la cancha ni en la vida.
No es el guapo clásico de posar perfecto; es el guapo de actitud. De esos que una ve correr con rabia y piensa: “Este cipote no se cansa”. Y bueno, la energía también enamora a la cámara.
9. Jude Bellingham (Inglaterra) no solo juega como estrella: camina como estrella. Tiene presencia, seguridad, elegancia y ese magnetismo de jugador que sabe que todos lo están viendo. Y lo peor, o lo mejor, es que parece manejarlo con total naturalidad.
Con Inglaterra carga fútbol, expectativa y liderazgo. Pero además tiene ese porte moderno, atlético y muy fotogénico que lo convierte en uno de los favoritos de cualquier lista de guapos mundialistas.
Jude tiene algo especial: no se limita a verse bien, tiene aura. Una cosa es ser guapo; otra es llenar la pantalla. Y Bellingham hace las dos con una facilidad que ya parece abuso.
10. Theo Hernández (Francia): Es físico, velocidad y presencia. Tiene esa estructura de atleta fuerte, rostro marcado y mirada de hombre seguro. Francia lo tiene para correr la banda, pero el público femenino también puede reconocer que el muchacho viene bastante completo.
En el campo es potente, rápido y agresivo cuando toca. No es de los que pasan suavecito: Theo aparece con fuerza. Y esa combinación de cuerpo trabajado, actitud competitiva y estilo francés le da un lugar firme en esta lista.
Francia suele llegar con talento de sobra, pero Theo también aporta ese atractivo de jugador que se ve bien hasta cuando está reclamando una falta. Una cosa seria.