¿De qué murió el periodista deportivo Julio César Núñez?
El destacado narrador desarrolló gran parte de su carrera en Honduras, convirtiéndose en una de las voces más reconocidas del periodismo deportivo
- Actualizado: 24 de mayo de 2026 a las 08:18 -
El reconocido comentarista y narrador uruguayo Julio César Núñez falleció a los 71 años tras complicaciones de salud derivadas de un derrame cerebral que sufrió semanas atrás, según confirmaron este domingo fuentes cercanas.
El comunicador estuvo hospitalizado en un centro asistencial privado, donde fue atendido de manera constante debido a la condición en la que se encontraba tras derrame cerebral.
De acuerdo con la información, su estado de salud no logró mejorar en los últimos días y falleció durante esta madrugada en su vivienda en Tegucigalpa.
La noticia de su fallecimiento fue confirmada por su esposa durante las primeras horas del domingo y posteriormente difundida por los medios donde laboraba, Deportes TVC y HRN.
Su deceso ha generado consternación en el periodismo deportivo hondureño, así como múltiples muestras de pesar por parte de colegas, aficionados y personalidades del deporte.
Julio César Núñez, originario de Uruguay, desarrolló gran parte de su trayectoria profesional en Honduras, país al que llegó en 2003 y donde se consolidó como una de las voces más influyentes del ámbito deportivo.
A lo largo de su carrera trabajó en Televicentro y HRN, destacándose por su estilo narrativo, su análisis y su icónica frase “Aguanta corazón”, que marcó a varias generaciones.
En 2013 había enfrentado anteriormente complicaciones de salud, cuando fue hospitalizado por problemas pulmonares, incluso estuvo en coma por una semana, aunque en aquella ocasión logró recuperarse.
En esta ocasión, sin embargo, las secuelas del accidente cerebrovascular resultaron más graves, lo que derivó en su fallecimiento tras permanecer varios días en observación médica.
La muerte del relator Julio César Núñez deja un profundo vacío en el periodismo deportivo hondureño, donde su voz, estilo y trayectoria dejan una huella imborrable en las comunicaciones.