Durante ya varias temporadas, uno de los principales temas fue la explosión de colores vibrantes y llamativos. Vivimos, además, una invasión rosa y después verde, enfatizando los tonos pastel y los frutales: mango, limón, frambuesa y mora.
Para este otoño-invierno 2006-07 la sobriedad y la elegancia vuelven a imperar, pero eso sí, con un poco de colorido, pues aún no estamos dispuestos a volver a la paleta totalmente neutral que reinó en los 90.
Rojo y negro
Los colores de la temporada, sin duda alguna, son dos. El negro dominó las pasarelas, como hacía ya muchos años que no sucedía.
“Las cosas caen por su propio peso”, dice el dicho, y la versatilidad y sofisticación de este básico no pueden dejarse atrás por mucho tiempo; el negro es y seguirá siendo la base de cualquier guardarropa que se respete.
En esta nueva aparición, se acompaña con frecuencia del blanco en atuendos románticos llenos de volantes, encajes, alforzas y holanes, y en prendas con la inspiración geométrica de los 80.
Negro y rojo aparecen juntos también en ambas tendencias: en sexis y explosivos coordinados de encajes y transparencias, y en rayas y motivos geométricos un tanto punk.
Veremos botas, abrigos, sacos, bolsas y muchas prendas en todos los tonos carmesí, desde el más encendido, hasta los quemados cercanos al vino, que son por muchos, los más populares.