En la municipalidad de esta ciudad se presentó el poeta hondureño Roberto Sosa para presentar su antología poética, donde recopila poemas que resumen su carrera literaria.
La actividad fue organizada por la comisión de la Feria Juniana y ofreció un merecido reconocimiento a uno de los poetas representativos de las letras nacionales, quien a sus 76 años se mantiene activo y con deseos de seguir produciendo.
A la cita literaria asistieron escritores como Armando García, Sara Rolla, Helen Umaña, Marco Antonio Madrid y Fausto Leonardo Henríquez, así como amantes de la literatura y admiradores del poeta Sosa.
La presentación
Roberto Sosa se hizo acompañar en la mesa principal de su esposa Lidia Ortíz, quien ha sido su compañera de vida y su mano amiga en la poesía.
La reconocida catedrática y crítica literaria, Sara Rolla, se refirió que la poesía social de Roberto Sosa es vértebra de su producción y destacó que sirve para reparar en la obra intimista del poeta.
Predominante es la carga social, pero también sobresale su poesía amorosa, donde también se logra escuchar la voz comprometida de Sosa con las clases menos privilegiadas de su país, Honduras.
En primer plano su esposa Lidia Ortíz, quien acompaño al escritor Roberto Sosa.
Los presentes tuvieron la oportunidad de escuchar de su voz varios de los poemas antologados en este libro que por vez primera se presentó al público.
Reconocido
A menudo este autor, poco conocido y estudiado en las universidades del país, viaja a otros países como invitado a importantes encuentros.
Recién el 30 de mayo viajó a Cuba, donde recibió un homenaje por el 35 aniversario de publicación de su libro “Un mundo para todos dividido”, con el cual ganó el premio Casa de las Américas.
Tal homenaje se le ofreció en el marco de once festival de poesía realizado en La Habana, organizado por Alex Pausides.
Sosa es originario del departamento de Yoro y ha publicado libros como Caligramas, Muros, Un mundo para todos dividido, Los Pobres, Mar interior, Prosa Armada, El llanto de las cosas y Máscara suelta.
De niño a hombre
Es fácil dejar a un niño/ a merced de los pájaros.
Mirarle sin asombro/ los ojos de luces indefensas.
Dejarle dando voces entre una multitud.
No entender el idioma/ claro de su medialengua.
O decirle a alguien:/ es suyo para siempre.
Es fácil, facilísimo. Lo difícil es darle dimensión de un hombre verdadero.