José Luis Franco es un padre de familia a punto de cumplir 40 que está atravesando la etapa más difícil de su vida no sólo por los cambios físicos, sino por los psicológicos. Es la andropausia, un mal que experimenta la mayoría de hombres.
'Siento que ya cumplí con mi familia, veo culminados muchos de mis proyectos, es hora de pensar en mí', son algunos comentarios que hace Franco con voz desanimada.
La psicóloga Candy Córdoba dice que es una etapa muy delicada y hasta peligrosa en la que es indispensable tener una buena comunicación con la pareja y buscar ayuda a tiempo.
Si su esposo está viviendo esta experiencia póngase alerta si presenta las siguientes características.
En esta etapa quieren reafirmar quiénes son, su carácter cambia, se vuelven agresivos, indiferentes y en algunos casos hasta violentos y hostiles con los que los rodean, en especial con su esposa. Cambian radicalmente su manera de vestir, empiezan a cortarse el bigote, a pintar las primeras canas y necesitan visualizar qué hay afuera.
'Es un problema cultural, necesitan reafirmar su machismo, sentir que todavía están en la jugada y no en la banca', dice Córdoba.
Quieren ser jóvenes
El hombre experimentará una serie de sensaciones y emociones que van a ser las que le lleven por este camino: ganas de volver a la juventud cuando eran libres, sin cargas ni responsabilidades, búsqueda de estimulación en nuevas experiencias de riesgo o atrevidas, sensación de tiempo perdido o de aburrimiento, se sienten como de 20, se preocupan más por su físico y muchas veces buscan una aventura.
En esta etapa del matrimonio, comenta la especialista, es cuando se producen muchas rupturas debido a estas actitudes, ya que la mujer no puede aguantar el cambio que está experimentando el esposo.
Aunque la búsqueda de estimulación es inmediata y puede resultar gratificante en un primer momento, un ejemplo puede ser salir a discotecas con amigos, a largo plazo les provocará más problemas.
Consecuencias
El riesgo está en perder lo que tienen ahora para poder conseguir un estímulo que será pasajero, igual que la famosa crisis. Si no se contienen pueden cometer muchos errores, como abandono del hogar, salidas con personas más jóvenes con las que no tienen cosas en común o con las que nunca estarán conectadas como ellos quieren, infidelidades con compañeras de trabajo más jóvenes, borracheras con amigos, separaciones o grandes inversiones en coches de lujo para aparentar y llamar la atención.
Motivos de la crisis
Córdoba asegura que la crisis es mucho mayor en aquellas parejas que han establecido una rutina excesiva y que carecen de estímulos gratificantes de ocio y tiempo libre.
A veces las excesivas responsabilidades juegan malas pasadas. Aunque la persona que la sufre es la principal responsable y es quien tiene que darse cuenta de los errores cometidos, su entorno también puede ayudar a que dicha crisis se agudice.
Cuando la vida en general aburre, cuando todos los domingos se hace lo mismo, deja de ser gratificante y comienza a no tener sentido; los niños, los problemas en casa y con la pareja y el exceso de responsabilidades abruman.
Todo esto se vuelve una carga difícil de llevar; si en otro entorno, por ejemplo, el laboral, aparece algo o alguien que les alegra la vida, está claro que le dedican más tiempo y allí inicia el peligro.
Si no hay forma de hablarle y está completamente ciego, la experta recomienda negociar, decirle, por ejemplo, 'me gustaría acompañarte y conocer a tus amigos'. Si responde con un no rotundo debe tener mucha paciencia, actué con astucia porque el que se enoja pierde.
La situación es peor cuando se presenta violencia doméstica y por más que una de las partes quiera luchar la otra es negativa; en este caso lo mejor es la separación. Si usted es uno de los hombres que está atravesando esta crisis piense bien antes de actuar irresponsablemente, recuerde que ya tuvo oportunidad de vivir su juventud, no ponga en riesgo su familia por una relación pasajera y sin futuro.