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No caiga en el abismo

  • Actualizado: 11 junio 2007 /

“A veces pienso que la vida no tiene sentido, siento un vacío enorme en mi alma y sólo deseo dormir para siempre sin tener que enfrentar mi situación”, Así se expresa Carolina Fuentes, paciente que recibe terapia sicológica en el hospital Mario Catarino Rivas.

“A veces pienso que la vida no tiene sentido, siento un vacío enorme en mi alma y sólo deseo dormir para siempre sin tener que enfrentar mi situación”, Así se expresa Carolina Fuentes, paciente que recibe terapia sicológica en el hospital Mario Catarino Rivas.

El estrés y la depresión son dos graves enfermedades que dañan a un gran porcentaje de la población hondureña.

Estos males no se notan en las personas que los sufren, pues al inicio sólo dañan el sistema emocional y muchos pueden llegar a disimular sus síntomas, aunque por dentro estén muriendo lentamente.
El estrés es más fácil de controlar, pero la depresión es un estado difícil de llevar, pues quien la padece cae en un abismo profundo del cual no puede salir por sí solo.

Si se sabe controlar
Actualmente, la desintegración familiar, la falta de trabajo, las exigencias sociales, económicas y laborales son las principales causas de este mal.

Los estándares de vida cada vez son más altos y, por lo tanto, el estrés ya es parte del pan de cada día.

¿Hasta qué punto es necesario el estrés?, ¿cuáles son las consecuencias que provoca en el organismo?, ¿puede provocar la muerte si no se controla a tiempo?

El doctor en medicina laboral y salud ocupacional de La Lima Medical Center, Carlos Cabrera, explica que hasta cierto punto el estrés es bueno, pues es parte de la vida, es necesario sentirlo y sacarle el mayor provecho para alcanzar las metas y proyectos que se han trazado en la vida, pero cuando se vuelve abrumador causa daños físicos y emocionales en el organismo que trae consecuencias.

Consecuencias

Esta alteración contribuye al desarrollo de enfermedades cardíacas, cerebrales y vasculares, hipertensión, úlceras estomacales, inflamaciones intestinales y problemas musculares y de huesos.
Además, las consultas médicas sugieren que esta enfermedad altera las funciones inmunológicas, facilitando posiblemente el desarrollo del cáncer.

Los problemas de ansiedad, neurosis, alcohol y drogas están claramente asociados al estrés, pues contribuyen a la incidencia de accidentes, homicidios y suicidios, pero no hay estadísticas ni autopsias que muestren claramente que fueron consecuencias del estrés.

Lo que sí se tiene claro es que éste lleva a la depresión, una enfermedad invisible y poco reconocida en Honduras.

Hondureños la sufren
El siquiatra Raúl Suazo Zacapa, de Cemesa, indica que la depresión no tiene edad y afecta a todas las personas, especialmente a niños, adolescentes y personas de la tercera edad. Hay varios tipos de depresión: la circunstancial, que se vive cuando una persona está atravesando un mal momento, ya sea muerte de un familiar, despido laboral o un divorcio y la endógena o hereditaria, considerada como la más peligrosa, pues se puede convertir en crónica, recurrente y tener consecuencias graves como el suicidio.

El especialista aclara que en Honduras la depresión no es considerada como una enfermedad, pues no hay estudios que avalen que los hondureños la sufren; sin embargo, las consultas médicas indican que sí existe una gran mayoría de personas que busca ayuda sicológica para tratarla.

El problema radica en que muchos no siguen el tratamiento de la forma correcta y, por lo tanto, llevan un estilo de vida negativo.

Los costos de la consulta, terapias y los medicamentos son otros factores que influyen, pues siendo un país tan pobre se debe dar prioridad a otras necesidades, como alimentación, casa y educación.

“Es preciso tomar en cuenta que las personas consideran que la depresión es un invento o algo inexistente y temen buscar ayuda por miedo a ser considerados locos”, dice el sicólogo Héctor Maradiaga, de clínicas Los Andes.

Peor en los ancianos
La sicóloga del hospital Mario Rivas, Martha Lilian Mejía, explica que en nuestro país la depresión es más común en las personas ancianas que en la población en general, debido a la poca importancia que se les da en las instituciones donde los cuidan y en el mismo hogar, donde son tratados como personas incapaces.

Algunos datos aproximados muestran una prevalencia de un 25 y 50 por ciento en las personas mayores, lo cual indica que cada día la enfermedad se apodera de su estado emocional e influye para que éstos sufran de otros males físicos.

La experta indica que la depresión en la vejez se relaciona con el bajo nivel socioeconómico, la pérdida del cónyuge, patologías médicas y el aislamiento social al que son sometidos los ancianos.

El hospital Mario Rivas ofrece ayuda gratuita en su departamento de atención familiar. También el Teléfono de la Esperanza le da ayuda con sólo marcar el 558-0808.

También a los jóvenes

Debe tomarse en cuenta que actualmente el trastorno depresivo también ataca a personas jóvenes.
Según las consultas, el 50 por ciento de los pacientes comienza a padecer la enfermedad entre los 20 y 50 años. Algunos resultados epidemiológicos muestran que la depresión incrementa entre las personas menores de 20 años y mayores de 30. La observación podría estar relacionada con el consumo de alcohol y otras sustancias propias en este grupo de edad.

Sin presupuesto
El costo del tratamiento es elevado y suele tener un curso largo. El gobierno no cuenta con un presupuesto para tratar este tipo de males, por lo tanto las personas deben buscar ayuda en instituciones privadas o costearse los medicamentos, si quieren tratar el trastorno.

Mejía dice que los pacientes suelen recaer, pues un episodio depresivo que no reciba tratamiento dura de seis a 13 meses. Además, el tratamiento va dirigido a diferentes objetivos y requiere un control médico supervisado para tener éxito. Y si hay complicaciones, se debe involucrar a otros especialistas de la salud.

Características propias de una persona depresiva o estresada
San Pedro Sula. No todas las personas que están en fases depresivas o maníacas padecen de todos los síntomas.

Algunas presentan pocos signos y otras, muchos.
La gravedad de los síntomas varía según la persona y el tiempo, dependiendo de la cantidad de episodios depresivos.

Síntoma principal

Las personas con poca autoestima se perciben a sí mismas y al mundo en forma pesimista.
Se abruman fácilmente por el estrés y están predispuestas a la depresión.

No se sabe con certeza si esto representa una predisposición psicológica o una etapa.

Las siguientes características son propias de quienss empiezan a sufrir el trastorno depresivo:
1. Estado de ánimo triste, ansioso o vacío en forma persistente.

2. Sentimientos de desesperanza y pesimismo.

3. Sensación de culpa, inutilidad y desamparo.

4. Pérdida de interés o placer en pasatiempos y actividades que antes se disfrutaban, incluyendo la sexualidad.

5. Disminución de energía, fatiga, agotamiento y sensación de hacer las cosas diarias en cámara lenta.

6. Dificultad para concentrarse, recordar y tomar decisiones.

7. Insomnio, despertarse más temprano o dormir más de la cuenta.

8. Pérdida de peso, apetito o ambos o, por el contrario, comer más de la cuenta y aumento de peso.

9. Pensamientos de muerte o suicidio o intentos.

10. Inquietud e irritabilidad.

11. Síntomas físicos persistentes que no responden al tratamiento médico, como dolores de cabeza, trastornos digestivos y otros dolores crónicos.

12. Irritabilidad inusual.

13. Disminución de la necesidad de dormir.

14. Pensamientos acelerados.

15. Falta de juicio.

16. Comportarse en forma inapropiada en situaciones sociales.

17. Deseos de morir.

18. En casos más severos, las personas se ven obligadas a pensar en el suicidio como una última cura, pues la depresión se vuelve una agonía con la cual es imposible vivir.

Opiniones

“Muchos pacientes que sufren depresión no consultan por temor a ser considerados locos”.

Héctor Maradiaga
Sicólogo

“La depresión existe y debe ser tratada, pues en casos severos lleva a la muerte”.

Martha Mejía
Sicóloga

Datos

Origen descponocido
Hasta la fecha se desconoce la causa exacta de la depresión. Hay algunos factores circunstanciales, genéticos y psicosociales que influyen para que una persona sufra episodios del trastorno depresivo.

Suicidios
Los pacientes deprimidos se plantean el suicidio y entre el 10 y 16 por ciento llega a cometerlo. El hombre está más expuesto a llegar al suicidio, pues muchas veces no quiere aceptar que sufre depresión.

Costo de la consulta
Los costos oscilan entre 400 y 500 lempiras en el sector privado, cuando se consulta con un sicólogo. Si consulta con un siquiatra, cuesta entre 1,000 y 1,500 lempiras.

Las mujeres sufren más la depresión
La depresión se da en la mujer con una frecuencia de casi el doble que en el hombre. Factores hormonales podrían contribuir a la tasa más alta de depresión en la fémina, en particular, los cambios del ciclo menstrual, el embarazo, el aborto, el período de posparto, la premenopausia y la menopausia.

Muchas mujeres tienen más estrés por las responsabilidades del cuidado de los niños, el mantenimiento del hogar y un empleo. Algunas mujeres tienen una mayor carga de responsabilidad por ser madres solteras o asumir el cuidado de padres ancianos.

El hombre tiende a ser más reacio para admitir que padece de depresión. La tasa de suicidio en el hombre es cuatro veces más alta que en la mujer. Sin embargo, los intentos de suicidio son más comunes entre las féminas que en el hombre.

Cifras

30% de las mujeres
Es la prevalencia de féminas en Honduras que padece cada día del trastorno depresivo.

15% de los jóvenes
Sufren depresión, aunque este porcentaje también se aplica a los pacientes hospitalizados.

4 veces en los hombres
Es la tasa de suicidio más alta, aunque la mujer está más expuesta, lo sabe controlar.

50%

Población
El primer episodio depresivo aparece antes de los 40 años.

El estrés que no se sabe controlar puede llevar a la depresión y ésta a sufrir otras enfermedades.