04/04/2026
12:05 AM

No abuse de la dulce tentación

Las golosinas figuran entre las tentaciones alimentarias más frecuentes en los niños, pero tienen algunas desventajas, pues comprometen la salud de las muelas y dientes.

    Las golosinas figuran entre las tentaciones alimentarias más frecuentes en los niños, pero tienen algunas desventajas, pues comprometen la salud de las muelas y dientes al ser consideradas como la causa número uno de las caries.

    “El consumo de estos dulces ha pasado de ser excepcional a convertirse en un hábito cotidiano y su abuso puede provocar cambios en las costumbres nutricionales de los niños”, dice la nutricionista Danory Carbajal.

    “Las golosinas no tienen ninguna ventaja para el organismo, o lo que es lo mismo, no aportan nutrientes interesantes al cuerpo, de ahí que no sea recomendable su consumo”, agrega la especialista.

    Son potencialmente peligrosas porque incrementan la acidez de la saliva y con ella disminuyen las defensas naturales de la boca, creando una brecha que es aprovechada por las bacterias que generan una cantidad de destrucción grande en los siguientes 20 minutos, tiempo que tarda la saliva en restablecer su neutralidad.

    Carvajal recomienda que aunque es difícil negarle un caramelo a un niño, los padres deben tener en cuenta que el abuso de estos productos puede perjudicar su crecimiento. Endocrinólogos y pediatras coinciden en que no hay que prohibirle las golosinas a los pequeños, pero sí ser estrictos a la hora de su consentimiento. Lo cierto es que son muchos los niños que comen golosinas al menos una vez por semana, y uno de cada tres consume a lo largo del día dulces o chucherías.

    “Si bien un consumo moderado puede resultar el más grande de los placeres, su abuso puede derivar, cuanto menos, en trastornos digestivos y un aumento de caries”, comenta Carbajal.

    Alerta con los colorantes

    Las golosinas están constituidas básicamente por azúcares simples como fructosa, glucosa y sacarosa de rápida asimilación, aditivos y colorantes artificiales para obtener los llamativos colores por lo que los niños no pueden resistirse a ellas.

    Todo es bueno si se toma en la justa medida, sin embargo, los niños ante este producto no tienen freno. Además, por el fácil acceso hay que vigilar las normas de higiene que las rodean, es muy importante que estén empaquetadas en bolsitas individuales pues son productos que van directamente a la boca.

    Chantaje emocional

    La satisfacción que siente un niño cuando se ve recompensado con ellas es una realidad incuestionable. Y es en este punto donde entra en juego el factor psicológico.

    Para la mayoría de los especialistas, la clave está en moderar la frecuencia de consumo y saber utilizarlas como herramienta para estimular al niño y lograr que aprenda o haga lo que se le pide.

    La docente de primaria Diana Reyes explica que es un buen método para sustituir al castigo, “pues si bien con éste no se logra enseñar nada, con un premio está demostrado que sí”.

    Partiendo de la base de que todos los niños consumen golosinas, lo que hay que hacer es utilizarlas para alcanzar fines didácticos, estimularlos por lo menos una o dos veces por semana si cumplen con sus deberes tanto en la escuela como en la casa.

    Reyes concluye que es imposible que un niño no coma dulces, al final, los pequeños deben vivir su infancia con mucha dulzura.

    Consejos para mamá

    Tras consumir las chucherías, aún en pequeñas cantidades, conviene cepillarle al niño los dientes para eliminar los restos de azúcares de la boca, ya que el riesgo de caries no depende de la cantidad de azúcar consumida, sino de la frecuencia de su ingesta.

    Aprenda a negociar cierta porción de golosionas, por ejemplo, si parte de la merienda de su hijo lleva una leche chocolatada, no debe combinarse con una dona de chocolate, puede incluir mejor una fruta o un yogur para que no ingiera mucha azúcar y se vuelva muy activo.

    Es mejor optar por una porción de helados y combinar frutas como bananos, manzanas o fresas, así, aunque una de las golosinas no aporte muchos nutrientes, la fruta viene a cumplir con su función nutricional. Además, es el mejor truco para que el niño consuma otro alimento.

    Debe saber

    Presentación. Los caramelos, chicles y gominolas tienen grandes dosis de azúcares, grasas y aromas, sin olvidar una gran variedad de colorantes, tanto naturales como artificiales, que les dan ese aspecto tan vistoso difícil de resistir.

    Desventajas. Su exceso puede provocar dolores abdominales y diarreas, además, los niños pueden ingerirlas casi enteras y atragantárseles. Su textura pegajosa las hace poco recomendables si se quiere mantener una buena salud dental.