Definir el motivo por el cual los padres desean inscribir a sus hijos a actividades extraescolares es el paso primordial antes de definir las clases.“Lo que primero tenemos que tener muy claro, cuando nosotros metemos a un niño a una actividad es definir ¿para qué? ¿qué es lo que queremos o qué es lo que esperamos?, ¿que me lo entretengan, que pase el tiempo, que cubra el tiempo?”, señala la doctora en Psicología y Educación Especial, María de los Dolores Valdéz Sierra. Desarrollar su sentido de psicomotricidad, de apreciación estética, un talento o su autoestima son algunos de los beneficios que clases extras le pueden dar a los pequeñines, pero también estas actividades pueden complementar su escuela regular.“Las actividades extraescolares se supone que van dirigidas para enriquecer al niño tanto curricularmente como extracurricularmente, para enriquecerlo con los contenidos que están revisando en la escuela o ya sea para ampliar o para profundizar, o bien son actividades en las que nosotros metemos al niño que no se abordan ni implícita ni explícitamente en los contenidos de la escuela”, advierte la doctora.
Pero hay que tener mucho cuidado de no caer a los extremos. A veces sin querer los padres tratan de influenciar a sus hijos en tomar cursos o practicar algún deporte porque a él le gusta o deseó practicarlo y no pudo, sin tomar en cuenta los intereses o verdaderas aptitudes de su hijo.
“Hay que respetar los intereses del hijo, porque no va a estar haciéndolo de buena forma, no va a dar lo mejor de sí mismo”, agrega Claudia de Tovar, licenciada en Educación Especial y directora de Expresiones, centro recreacional y de estimulación multisensorial. “Si se le exige demasiado a un niño puede provocarle estrés infantil, baja calificaciones o de rendimiento, cambios de conducta, porque su cuerpo y estado anímico no es el idóneo para estar en tantas actividades”.
Si el niño empieza a inventar excusas para no ir a las clases de danza o de música, o manifesta con frecuencia que no le gustan los padres no deben ignorarlo, sino escucharlo e inscribirlo en las clases o actividades en las que él tiene verdaderas habilidades.
Una vez que se matriculan en la actividad de su elección hay que hablar con ellos, recomienda Tovar. “Hay que decirles que se les va a apoyar, pero que es necesario que ellos le den prioridad a la escuela, que esto va a ser una actividad extra pero el tiempo que duren en ella va a depender de sus resultados en la escuela, que no pueden bajar el rendimiento para que no afecte su nivel académico”.
Puntos importantes
La edad es otro factor importante al momento de tomar la decisión de qué actividades extras cursarán los niños, pues dependerá de la disciplina a la cual sea más conveniente ingresarlo desde edad preescolar o más grande. La doctora Valdéz recomienda también poner énfasis en la periodicidad con la cual los pequeños llevarán a cabo sus actividades extracurriculares.“Para cualquier actividad mínimamente se recomendaría dos veces a la semana entre una hora y dos horas, dependiendo de la edad del niño. Aquí lo importante podría ser si yo estoy buscando el desarrollo de los potenciales de mis hijos, pues entre más temprano mejor. Dos veces a la semana, tres veces a la semana y temporalmente más larga, es decir, que no nade más este verano y lo haga hasta el otro verano, no, tiene que ser una práctica sistematizada”, señala.Tampoco hay que saturar con muchas clases extras a los pequeños ya que poco tiempo les quedará para su labores escolares diarias, para reflexionar sobre lo que vivió durante el día -que de acuerdo a la especialista es muy importante-, así como para que también disfrute de tiempo en casa.
“Es importante la convivencia familiar, qué más terapia y relax que el tiempo con sus padres”. Todos los niños necesitan compartir tiempo de calidad con ellos para estrechar sus lazos de comunicación y afecto.
Algunos padres creen que mantenerlos ocupados con clases extras es lo mejor. “Pero los niños también tienen derecho a la televisión, pero con medida, igual la computadora y el Internet. Los padres tenemos que ser astutos debemos darles su espacio pero vigilar lo que hacen”, agrega Tovar.
Es necesario que los pequeños exploren cuál es la actividad por la cual sienten más afinidad es muy importante, pues esto permitirá que se instalen de manera permanente y a largo plazo en aquella disciplina que ellos eligieron por gusto y no por imposición.
Consejos para los padres
El objetivo de las clases extracurriculares es que el niño también se vaya a relajar, suficiente presión tiene con los compromisos de la escuela. Si no le gustan no lo fuerces.
Pregúntale a su maestra de grado si manifiesta los mismos intereses en la escuela que en casa, ella te puede orientar si tiene aptitudes artísticas o deportivas.
La experta
“Hay que motivarlos, incentivarlos, con dinamismo, alegría y positivismo. Está bien que se busquen clases adicionales en lugar de que estén inactivos en casa”.
Claudia de Tovar
Directora de Expresiones, centro recreacional y de estimulación multisensorial/ Tel. 9857- 5767
Beneficios
»Desarrollo de las esferas: cognitiva, afectiva, social y artística-deportiva.
»Incremento del acervo cultural.
»Desarrollo integral de los pequeños.
»Buena salud física y mental
»Aprenderá el valor del trabajo en equipo.
»Fortalecer los contenidos curriculares con clases que los complementen.