02/04/2026
06:05 PM

Las muñecas de La Pintada

Llegamos a la aldea La Pintada, donde un grupo de mujeres de la etnia maya chortí se ha asociado en una cooperativa que elabora adornos de tusa.

Llegamos a la aldea La Pintada, donde un grupo de mujeres de la etnia maya chortí se ha asociado en una cooperativa que elabora adornos de tusa.

La carretera de tierra no es muy apta para automóviles, pero en su mayoría los turistas que visitan este poblado lo hacen a caballo, conducidos por un guía local.

En el centro del pueblo se levanta el local donde 24 mujeres exponen sus productos.

La Pintada es otra opción de los visitantes a esta zona, donde pueden conocer la forma de vida y comprar las manualidades.

Iniciativa

La cooperativa está conformada por dos grupos, pero todas trabajan en conjunto. Cada día se turnan en la tienda.

Durante nuestra visita, la encargada es Teresa López, madre de cuatro niñas, quien aprendió, junto a las demás mujeres, a trabajar la tusa.

Cuenta que la primera persona que las animó a esta actividad fue un ciudadano de origen irlandés y “él trajo a una señora de Santa Bárbara para que nos enseñara”.

En 2000 empezaron a elaborar los productos, pero hasta 2005 lograron tener un lugar donde exponer su producto y ofrecerlo a los turistas.

El local lo construyeron con recursos económicos facilitados por el Fondo Prosperidad.

El primero de mayo del año pasado, las esperanzas de estas mujeres crecieron al inaugurar el local que cuenta con una sala para trabajar y otra con estantes donde se exhibe el producto.

Cada pieza lleva el nombre de quien la ha elaborado. El dinero se guarda y con una voluntaria de Jica realizan el pago

correspondiente a las ventas.

La mayoría de las manualidades son muñecas y, por la venta de cada una, las mujeres depositan cinco lempiras en la cooperativa.

Esperanza

Las casas de esta aldea en su mayoría son de adobe y con techos de paja. El desarrollo parece lejano y es la otra cara del casco urbano.

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Dos jóvenes turistas observan las muñecas elaboradas con tusa por las mujeres de la cooperativa.

La pobreza es evidente y poco o nada de las divisas de los turistas que visitan Copán Ruinas podría llegar a sus bolsillos.

Teresa nos cuenta: “Las ventas son pocas. Nos gustaría que nos apoyaran con publicidad para que los turistas sepan y nos compren”.

Como hace poco empezaron con el centro de exposición, esperan que la visita de los turistas aumente y las ventas crezcan, “tenemos la esperanza de conseguir unos centavitos para ayudar en el hogar”.

La casa de Teresa está frente a la casa de la cooperativa que han denominado Abriendo Brechas.

En su próxima visita a Copán Ruinas, no deje de incluir en sus planes esta aldea a poco minutos del pueblo.

No sólo compartirá con sus pobladores de origen chortí, sino que podrá comprar sus productos.

Visita

En Copán Ruinas puede contratar un guía y caballos para conocer la aldea La Pintada.

Siga la ruta que lleva a la hacienda San Lucas. Antes de llegar allí, desvíese a la derecha y camine 1.7 kilómetros más.

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A pocos minutos de Copán Ruinas está la aldea La Pintada. Esta casa se construyó como centro de la cooperativa.