04/04/2026
10:03 AM

La mujer

  • Actualizado: 27 enero 2007 /

Pétalo delicado de rosa, aroma susceptible de un clavel.

Indefinido pensamiento amoroso, caricias impregnadas en la piel.

Musa elocuente indescifrable en mi pecho.

Pétalo delicado de rosa, aroma susceptible de un clavel.

Indefinido pensamiento amoroso, caricias impregnadas en la piel.

Musa elocuente indescifrable en mi pecho.

Antídoto natural, remedio espontáneo del despecho.

Caricias abarrotadas de una inmensa placidez.

Un beso sutilmente palpado en los labios con sencillez.

Un efusivo ademán por un corazón lleno de alegría.

El estímulo minucioso para metrificar una poesía.

Un lacónico análisis expuesto por un alma pertinaz.

Un “te quiero” acompañado de lucidez de una estrella fugaz.

Una herida que no sana con la visita a un buen doctor.

Sino con la prodigiosa algarabía del bendito amor.

Un sueño indestructible con solvencia y fortuna.

La respuesta acertada en una ocasión oportuna.

Una verdad clara en una indescifrable oscuridad.

Una mentira absoluta suscitada en una verdad.

Una aberración justificando al corazón.

Un acierto culpando a la pasión.

Confusiones a propósito para poder dejar.

Una duda en el alma y prontamente poder regresar.

El crepúsculo adornando mi portal.

Un guiño inolvidable con toque matinal.

Un ser que un día pudo nacer.

Para adueñarse del mundo y permanecer al lado del querer.