Mimí Nasthas Butto de Panayotti es toda una apasionada de la Navidad. Desde hace más de veinte años su residencia es un verdadero tributo a la época más hermosa del año.
Su colección de nacimientos, Santa Claus, de ángeles y de cascanueces, todos de diversas formas y tamaños engalanan desde finales de noviembre su residencia, mostrando así el espíritu que se respira en esta respetada familia afincada en SPS.
Vivir en Rosa tuvo el privilegio de que las puertas de la residencia Panayotti-Nasthas se abrieran para mostrar el secreto que amigos y familiares de Mimí disfrutan cada año y que es motivo de admiración por la dedicación que la anfitriona le imprime a cada rincón de su hogar.
Pasión y dedicación
Mimí ya perdió la cuenta de su colección de nacimientos. Muchos de ellos provienen de Egipto, Canadá, México, República Dominicana, El Salvador, Guatemala, Australia, Italia, Alaska, Perú, España, Israel, Palestina, Chile y Estados Unidos.
Los de Honduras, se distinguen entre los demás, están elaborados en barro, tusa o madera preciosa y figuran entre sus favoritos por el sentimiento hacia esta tierra.
También los ángeles son un delirio de colección para Mimí, “porque nos cuidan y son el estado superior al hombre. Nos apoyan y siento sensación de paz y tranquilidad al estar rodeada de ellos”, confiesa.
Nueva colección
Pero la también columnista de LA PRENSA se dedica a atesorar cascanueces y Santa Claus de diversas formas y tamaños, y actualmente ha agregado una nueva colección a su residencia.
Se trata de más de un centenar de crucifijos. “Nació de repente. Alguien me regaló el primero y después muchas de mis amistades comenzaron a obsequiarme de diferentes formas, materiales y diseños y yo les he dado un lugar de privilegio en mi hogar, porque para mí el crucifijo es el recordatorio de la redención”, define.
Todo el montaje de la decoración navideña y la elaboración de los nacimientos es realizada por más de ocho personas durante un mes completo. Al finalizar el Día de Reyes, nuevamente comienza una nueva misión: guardar todo muy bien para el próximo año. La labor dura también cerca de un mes.
Remembranzas navideñas
Mimí Panayotti aprovechó la amena charla para recordar su infancia. “En mi casa, cuando vivíamos en La Ceiba, mi madre se ocupaba siempre que la Navidad fuera una época de mucha alegría, de compartir, de reunirnos toda la familia, de disfrutar. Aún años antes, cuando residíamos en La Lima y cuando éramos realmente paupérrimos, siempre la Navidad fue algo especial. Los regalos no importaban, sólo un año recuerdo tuvimos regalos en La Lima, pero eso no era lo esencial. Nuestros sentimientos y nuestra actitud hacia la diferencia”, reflexiona.
Ella recuerda que sus padres fueron muy generosos y se preocupaban mucho por los necesitados. Se hacían tamales en su casa y se les repartía a los privados de libertad. También les arreglaban provisiones y se les donaba a los marginados y pobres.
“Aunque esta generosidad era más pronunciada en diciembre, puedo afirmar que todo el año mi mamá se ocupaba de los menesterosos.
Los que la conocieron gozaron de su simpatía y amabilidad espontánea”, afirma.
A través del tiempo, cuando se casó y nacieron sus hijos quiso hacer lo mismo y en toda su familia se ha hecho una verdadera tradición.
“Experimento una felicidad interna ya desde octubre y comienzo a pensar en la próxima Navidad y todo cambia. Me encantan las luces, los nacimientos, las velas, los árboles coloridos, los ángeles, los regalos, los cantos, las oraciones, reuniones y todo lo que se relaciona con el nacimiento del Niño Jesús”.
Sus emociones
Pero con tanto sentimiento en la vida de Mimí, para ella la Navidad es su alegría. “Es hacer que todos nos sintamos contentos, felices, que el amor se proyecte, se haga transparente, que mejoremos al que está a nuestro lado, que perdonemos al que nos ha ofendido, que hagamos un sacrificio por esa persona amada, que escuchemos con atención a nuestros hijos o a nuestros padres y que visitemos un enfermo o un privado de libertad”.
La Navidad para ella también es llamar a un pariente que se ha olvidado, consolar al triste, secar las lágrimas del que ha perdido un ser querido o a un niño ofendido, que se luche por la paz con justicia social y que “unamos nuestras manos en un haz de solidaridad para mejorar Honduras, que seamos honestos y fieles, que hagamos diferencia para combatir el grado de pobreza”.
Esta mujer llena de sensibilidad humana y un carisma desbordante pide a cada hondureño que este tiempo sea una realidad y una verdad, “porque estamos viviendo ese amor gratuito que hemos recibido del Padre amoroso que tenemos y los entregamos a los demás”.
Ejemplar
Reunión. Minutos antes de concluir con la producción editorial, Mimí se aprestaba a recibir a sus invitados para celebrar la tradicional posada.
Hermandad. El Día de Navidad es celebrado en la intimidad de su residencia con el pleno de sus hijos, nietos y toda su inmensa familia.
Significado. Para ella, la Navidad debe ser tiempo para recordar al Niño Dios y no comercializar la temporada con tanta publicidad.