¿Acostumbras dormir demasiadas horas, o al contrario descansas poco tiempo por la noche? De tu respuesta no sólo depende la cantidad de energía vital y el buen ánimo con los que cuentes al día siguiente después de levantarte por la mañana, sino también la cantidad de libras que se acumulan en tu organismo.
El nexo entre la calidad del sueño de una persona y el riesgo de que sufra obesidad, parece ser cada vez más consistente, de acuerdo con las últimas investigaciones que sugieren que quienes duermen menos de siete horas o más de nueve por noche, aumentan más libras a lo largo del tiempo. Para adelgazar o prevenir el aumento de peso hay que hacer ejercicio y comer bien, pero “dormir también es importante”, según el doctor Angelo Tremblay, de la Universidad Laval, en Quebec, Canadá, autor principal de un estudio con 276 hombres y mujeres durante seis años. El estudio, centrado en adultos de entre 21 y 64 años de edad, registró las medidas de su constitución física así como la duración de su sueño.
A lo largo de seis años, los expertos compararon las variaciones de la grasa corporal entre tres grupos de participantes clasificados entre quienes tuvieron un sueño corto (de cinco a seis horas), medio (de siete a ocho horas) y largo (de nueve a diez horas).
Sueño infantil
Otra investigación realizada por expertos de Nueva Zelanda mostró además la posible relación entre obesidad y sueño, la falta de sueño durante la infancia provocaría obesidad en el estado adulto. Las conclusiones iniciales indican que de algún modo, no descansar correctamente podría alterar las hormonas responsables de regular el apetito. Para llegar a esta conclusión los investigadores tomaron los datos pertenecientes a 1.037 niños de ambos sexos que nacieron entre los años 1972 y 1973. Posteriormente se recabaron datos para determinar el tiempo empleado en dormir en distintas edades 5, 7, 9 y 11 años.También se tuvieron en cuenta diversos factores como las condiciones económicas de la familia, el tiempo empleado en ver la televisión, la herencia genética, etc., con el propósito de descartar otros signos asociados al sobrepeso y la obesidad. Los resultados revelaban que los niños que habían dormido menos horas eran más obesos a los 32 años de edad.
Sueño y Alimentación
- Las comidas abundantes hacen que las personas tengan sueño. Existen explicaciones evolutivas para esto: cuando nuestros ancestros adquirieron suficiente alimento tuvieron tiempo de dormir, y el sueño es un momento cuando el cuerpo libera mayores niveles de la hormona de crecimiento - los niños en realidad crecen mientras duermen - así que el cuerpo necesita nutrientes.
- El hambre, aún mala en sí misma, impide dormir. Nuestros ancestros no debían dormir hasta que tuvieran algo de comida en sus barrigas. También es verdad que el dormir detiene - o al menos reduce - la sensación de hambre. Ésta es la razón por la cual podemos estar durante un período de tiempo más largo sin comer durante la noche (entre la cena y el desayuno a la mañana siguiente).
- La hormona orexina, o hipocretina, juega un rol clave aunque aún no completamente comprendido en la regulación de los ciclos de sueño. El nombre orexina incluso deriva de la palabra del Latín para “comer” e hipocretina deriva de “hipo” (de hipotálamo, una parte del cerebro) y “cretina” (una hormona del estómago).
- Según investigadores quienes duermen menos de 5 horas cada noche con el tiempo ganan más peso que aquellos que duermen 7 horas cada noche. Las mujeres que duermen menos es más probable que puedan volverse obesas, y aquí hay algo que puede sonar contradictorio: las mujeres que durmieron menos consumieron menos calorías que aquellas que durmieron la noche completa, en promedio.
Investigación
- Las posibilidades de desarrollar obesidad se elevaron un 27 por ciento en quienes dormían más y un 21 por ciento en aquellos que dormían menos, comparados con aquellas personas con un sueño de duración media.
- Además de sumar más libras, los que duermen menos o más que la cantidad de horas recomendadas, sufren un mayor aumento de la masa grasa y la circunferencia de cintura, y son más propensos a aumentar cinco kilos o convertise en obesos.
- Según el doctor Tremblay, dormir mucho o muy poco altera el control del apetito porque disminuye la leptina, la hormona que reduce el hambre, y aumenta la grelina, la hormona que lo estimula.
- Investigaciones anteriores ya habían descubierto un vínculo entre las pocas horas de sueño y el aumento de peso, pero no habían arrojado resultados tan específicos como ahora.
- Este trabajo encontró una relación entre el descanso de corta duración y el aumento de peso en los niños, y sugiere que dormir poco supera al sedentarismo y al uso de la televisión como factor de riesgo de obesidad infantil, según Tremblay.
- De acuerdo a los investigadores, este fenómeno hace aconsejable añadir la duración del sueño a la lista de factores ambientales que influyen en la ganancia de peso y en la obesidad.
- El sueño y el estado de vigilia son funciones normales del cerebro. Hay que dormir para estar despiertos y hay que estar despiertos para poder dormir, es un ciclo.
- Los científicos comprobaron que quienes durmieron durante menor y mayor tiempo ganaron 1,98 kilogramos y 1,58 kilogramos más, respectivamente, que aquellas personas con un sueño de duración media.
- Aparte del sueño reparador y no excesivo, se debe fomentar el seguimiento de una dieta sana y actividad física regular, según los estudiosos de la universidad canadiense.
- Para prevenir la obesidad también es importante incluir el asesoramiento sobre higiene del sueño entre las medidas de estilo de vida para controlar el sobrepeso.