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¡Anímalo a crecer!

  • Actualizado: 15 abril 2010 /

Cuando el bebé nace queda inmerso en un mundo nuevo con imágenes y sonidos que no tienen sentido para él. Llega con necesidades de afecto, sueño y alimento... pero también con necesidad de escuchar historias. Desde la cuna es conveniente aportarle pensamientos e ideas a través de canciones y juegos corporales que acompañen a las narraciones; por eso los libros son un medio excelente de comunicación entre el adulto y el bebé. Con un libro en las manos, el adulto puede hablar, mirar, acariciar y establecer una relación afectuosa con su hijo. Un libro es una herramienta de juego, y como tal, tiene que estar presente en la vida de un niño desde siempre. Todos sabemos que el hábito de la lectura es un gran estímulo a la creatividad, imaginación, inteligencia y a la capacidad verbal y de concentración. Los libros deben estar presentes en el día a día de los niños, al igual que los juguetes.

    Cuando el bebé nace queda inmerso en un mundo nuevo con imágenes y sonidos que no tienen sentido para él. Llega con necesidades de afecto, sueño y alimento... pero también con necesidad de escuchar historias. Desde la cuna es conveniente aportarle pensamientos e ideas a través de canciones y juegos corporales que acompañen a las narraciones; por eso los libros son un medio excelente de comunicación entre el adulto y el bebé. Con un libro en las manos, el adulto puede hablar, mirar, acariciar y establecer una relación afectuosa con su hijo. Un libro es una herramienta de juego, y como tal, tiene que estar presente en la vida de un niño desde siempre. Todos sabemos que el hábito de la lectura es un gran estímulo a la creatividad, imaginación, inteligencia y a la capacidad verbal y de concentración. Los libros deben estar presentes en el día a día de los niños, al igual que los juguetes.

    Cuándo empezar

    El momento recomendado para empezar a leerle a un niño es desde los primeros meses, ya que el bebé escucha, “el primer contacto activo que tendrá el bebé con la lectura será con los libros destinados para su edad, los cuales al principio morderá y chupará con ansiedad, luego prestará atención a algunas de las palabras que tú le leas y que a él le llamará la atención por su sonido y entonación. De la misma manera sucederá con los dibujos que le muestres de los libros, le llamarán la atención sus formas y colores. En esta etapa no relacionará las palabras con los significados, ni los dibujos con objetos de su entorno, pero es un buen comienzo”, explica Andrea Carrillo, pedagoga y psicóloga. “Esto es acostumbrar al niño a esa ‘música’ propia del lenguaje y a estimularlo”.
    No es relevante que el niño no sepa lo que es un libro, así es que durante los primeros años, el libro será un juguete como otros tantos y sufrirá los mismos tratos, lo arrugará, romperá, etc. Sin embargo, en la medida que vaya creciendo, se le puede enseñar cómo usarlo correctamente.

    ¿Cómo leerle un libro al bebé?
    Durante los primeros meses, el lenguaje oral tiene tanta importancia como el escrito, por eso es conveniente no solo leerles, sino jugar con ellos, el primer texto del mundo es el propio cuerpo. Se recomiendan las canciones, los juegos corporales como... “este dedito se fue al mercado y se compró un cerdito, este otro dedito...” esta misma dinámica puede ser aplicada a las lecturas y por eso en este sentido la lectura debe ser creativa, e imaginativa. Los padres no deben limitarse a sentar o recostar al niño en su regazo. Es importante señalar los objetos y describir las figuras que aparecen en los libros. Por ejemplo: “¡mira el sol en lo alto del cielo. Es redondo y de color amarillo!”. “La forma más beneficiosa de leerle un libro o cuento es utilizando distintos tonos de voz para cada personaje, escenificando los sentimientos de cada uno de ellos y tratando de involucrar dentro de la historia al bebé”, enfatiza Carrillo.

    Tú debes dar el ejemplo

    Para empezar es necesario que tu hijo te vea, siempre que sea posible, con un libro en la mano. El bebé con solo verte leer un libro, un periódico o una revista se hará una idea visual de lo que haces y mejor aún, si tienes un momento de lectura en el cual el bebé puede estar en el corralito y tú leyendo, él se familiarizará con el hábito de la lectura.
    Olvidémonos de los libros de Bob Esponja, Walt Disney o Warner Brothers, busquemos en colores vivos, con frases cortas y con temáticas variadas, que aguanten todo uso y todo trato, preferiblemente en materiales como el cartón, tela o plástico, con sonidos incluidos y también trozos de lana u otros materiales para que los bebés disfruten también con el tacto.

    Recomendaciones
    • Para poder captar la atención del bebé y que este aprenda a disfrutar de estos momentos es aconsejable:

    • Que los libros contengan colores llamativos y definidos, imágenes reales, principalmente de animales, plantas y objetos que los bebés tienen a su alrededor.

    • Una o dos imágenes grandes por página, para que el bebé pueda centrar su atención fácilmente, pudiendo contener el nombre de cada uno de ellos, lo cual es favorable para enriquecer el vocabulario del bebé.

    • Los textos que leerás deben ser sencillos, cortos y de preferencia en rima, a esta edad no comprenden lo que se les lee, pero les gusta escuchar.

    • Busca libros que fomenten la participación del niño, cosas sencillas como aplaudir, esconderse, tocarse la nariz, etc.

    • Tú puedes hacerle su propio libro de vocabulario, recortando fotos, dibujos o figuras grandes de revistas. Con estos mismos recortes también puede inventar una historia para tu hijo.

    • Para terminar de hablar sobre este primer nivel de lectura va una recomendación muy importante: nunca compartas con un niño un libro que a ti no te guste.