La caída en la producción y el alza de los precios de automóviles son dos de los efectos que han comenzado a sufrir los fabricantes y los consumidores estadounidenses debido al terremoto y posterior tsunami que se registraron en Japón el pasado 11 de marzo, señalaron especialistas del sector.
Un informe de la firma IHS Global Insight dado a conocer ayer indica que Japón habrá producido 335,000 vehículos menos de lo esperado a finales de esta semana por la pérdida de 37,000 automóviles al día.
Los principales fabricantes de automóviles japoneses anunciaron, tras el terremoto y tsunami, que suspenderían temporalmente la producción de sus plantas.
En algunos casos, la paralización es fruto de la evacuación de sus trabajadores y en otros por los problemas de suministro de electricidad que sufre el país.
Además, muchos fabricantes de componentes, que proporcionan materiales a empresas de todo el mundo, también han suspendido su producción. La página web TrueCar.com, que vigila los precios de vehículos, dijo que automóviles como el Toyota Prius, que se fabrica exclusivamente en Japón, ya son más caros en Estados Unidos que antes del terremoto.
General Motors se vio obligada a suspender ayer la producción de camionetas en su planta de Shreveport, que monta los modelos GMC Canyon y Chevrolet Colorado, por la escasez de componentes fabricados por uno de sus proveedores japoneses. Mientras Nissan suspendió varios días durante la semana pasada la producción en varias plantas norteamericanas por problemas de componentes.