El mayor reconocimiento que podemos alcanzar a veces ocurre en silencio, cuando logramos mirarnos honestamente y sentir que ya no necesitamos convertirnos en alguien distinto para sentirnos valiosos.
Existe algo que podríamos llamar una recompensa invisible del alma. Un estado que aparece cuando ayudamos a otros, cuando escuchamos de verdad, cuando extendemos la mano sin esperar nada a cambio.
Cuando el crecimiento económico camina de la mano con la coherencia personal, aparece una prosperidad mucho más completa y el alma encuentra plenitud cuando lo que construimos refleja lo que verdadera...