Cuando dejamos una pequeña área de nuestra vida sin entregar a Dios, esa grieta diminuta, ese punto débil, puede convertirse en la oportunidad que Satanás utilizará para entrar y destruir nuestra vida...
La pregunta no es si la inteligencia artificial transformará el mundo. Ya lo está haciendo. La pregunta es si nosotros estamos dispuestos a evolucionar al mismo ritmo en nuestra conciencia.