Llevan comida y agua a más de 2,500 personas atrapadas en Choloma

Familias enteras: niños, adultos y ancianos han vivido una pesadilla desde hace más de una semana en los bajos del municipio norteño.

Foto: Fotografía: Melvin Cubas / La Prensa

Se acaban los alimentos y agua en las aldeas Lupo Viejo, Poza del Riel, Protección y Tibombo, de los bajos de Choloma. Mayoría de su población está deshidratada.

Por: Ariel Trigueros

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Deshidratadas y a punto de desvanecerse se encuentran más de 2,500 personas, equivalente a más de 500 familias atrapadas en las aldeas Lupo Viejo, Poza del Riel, Tibombo y Protección, en los bajos del municipio de Choloma.

Solamente en lancha se puede llegar a estas comunidades por su distancia geográfica, y en los últimos 10 días han vivido milagrosamente mientras se acaba la comida, el agua y todo lo que representa apoyo para la subsistencia del ser humano.

Debido a las lluvias registradas en los últimos días en la zona norte y la crecida de los ríos Ulúa y Chamelecón, gran parte de la población del sector tuvo que evacuar antes de que sus casas quedaran bajo el agua y morir ahogadas.

$!Hay preocupación porque ayer por la tarde y noche llovió en Santa Bárbara.

Ante la crisis que enfrenta esta población se desplazaron miembros del Cuerpo de Bomberos, Policía Militar, Policía Nacional y de la Alcaldía de Choloma para suministrar provisiones y medicamentos, además de una revisión médica.

Una primera parte de los víveres se trasladó en dos convoy de los militares desde el municipio de Choloma hasta la aldea Manacalito, a través de la zona de Baracoa, en un trayecto que duró dos horas y media vía terrestre, recorrido que acompañó un equipo de Diario LA PRENSA.

La entrega incluyó alimentos de todo tipo, líquidos varios, productos de higiene personal, entre otros.

ASISTENCIA

Wilfredo Caballero, quien se desempeña como jefe de operaciones de los bomberos, informó que “en estos lugares han estado sin agua desde hace más de una semana y el acceso para llegar ha sido difícil; sin embargo, este lunes logramos mover parte de los víveres. Hacemos nuestro mayor esfuerzo porque la condición de ellos es delicada, han entrado a una etapa de deshidratación”.

El teniente comentó que el pasado fin de semana fue trasladado hacia el hospital Mario Rivas de San Pedro Sula un hombre de 74 años procedente de la zona, que estaba deshidratado y había perdido hasta el habla.

La compleja situación de la gente fue monitoreada por autoridades locales, por lo que de inmediato montaron un plan de asistencia.

$!Pobladores ayudan a trasladar los víveres durante la operación de envío en los bajos cholomeños.

Tania Solano, secretaria del centro de operaciones de la Municipalidad de Choloma, expuso que como parte de la planificación en estos lugares se planteó levantar un informe sobre el nivel de daños físicos y de todas las necesidades inmediatas de la población.

Como parte de la asistencia brindada, está además un equipo humano de médicos destinados a atender a la población afectada y en caso de ser necesario retirarlos del lugar para que sean llevados a un centro médico.

Según los datos que maneja oficialmente la Municipalidad, solo en la aldea Lupo Viejo hay 110 familias, mientras que en la comunidad de Poza del Riel permanece un total de 49, todos con necesidades urgentes.

El sector bananero de Choloma lo conforman cuatro puntos: Poza del Riel, Lupo Viejo, Tibombo y Protección, a estos sitios se planificó el resto del viaje este martes, puesto que todos atraviesan una situación crítica.

POBREZA

Las principales actividades de subsistencia de estas comunidades de Choloma son la cosecha de maíz, frijol, yuca, ayote y plátano. Su población es de escasos recursos económicos y bajo grado de escolaridad, de acuerdo a detalles del Instituto Nacional de Estadística de Honduras (INE). Los bajos de Choloma están compuestos por 24 aldeas y casi 40,000 personas.

$!Honduras extendió ayer lunes las alertas roja, de emergencia, amarilla, de precaución, y verde, de prevención, a los 18 departamentos por efectos indirectos del huracán Ian.

Sectores como El Higuero, La Devis y Montañuela parecían hasta hace poco espejos de agua, mientras que los ríos Ulúa y Chamelecón, al unir sus caudales, también inundaron Lupo Viejo, Tibombo, Protección y Poza del Riel, alcanzado los techos de las humildes viviendas.

Emiliano Suazo, presidente del patronato en la aldea Lupo Viejo, se mostró preocupado por el calamitoso momento. “Desde hace días necesitamos colchonetas, agua, comida y leche para para los niños, hay como 35 madres dando de mamar y los pequeños solo lloran”.

En tanto, Julia Ortiz, representante de la aldea Poza del Riel, expresó con nostalgia que “gracias a Dios aún estamos con vida, pues las necesidades han sido muchas. Hemos estado incomunicados, las pulperías se han quedado sin suministros, se está acabando el gas de los cilindros, también escasea la comida y bebida, hay mucha gente durmiendo al aire libre, recién nacidos, ancianos y adultos enfermos”. La líder comunitaria urgió al Gobierno central que les brinde el apoyo suficiente.